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Nuestras Conversaciones, el blog de Gonzalo Prieto

Chile

Chile y la cultura del happy hour

La revolución francesa sigue siendo un proceso interesante de estudiar y recordar para quienes sabemos que la historia nos permite comprender el presente y tal vez saber que ocurrirá en el futuro. Las revoluciones son procesos largos, aunque a primera vista parezcan cuestiones fortuitas y rápidas. 

En la época que da contexto a la revolución francesa hay un hecho que marca un hito en la explosión de la rabia de las masas contra la aristocracia. El suceso es la subida en el precio del pan. En una población muy empobrecida, para la que el principal – y en muchos casos único alimento – era el pan, su precio afectaba directamente a miles de franceses que no tenían para comer. Cuando el sistema, con todas sus falencias, toca algo tan elemental para una gran mayoría, que además sufre de otros tantos males, puede que sea imposible sostener alguna explicación y contener la rabia que todo esto produce.

La gran filosofa política Hannah Arendt nos habla en “los orígenes del totalitarismo” sobre la relación entre las clases intelectuales y las masas populares. Su relación estrecha es la condición necesaria para poner en marcha procesos revolucionarios y también totalitarios. ¿Por qué? Su relación propicia que las grandes masas adquieran el contenido necesario para darle sentido a la fuerza social, darle un propósito. Y las masas permiten a las y los intelectuales reproducir sus ideas y premiar el esfuerzo intelectual de quienes la producen.

Si tenemos en cuenta estas condiciones, comprender lo que hoy pasa en nuestro país podría ser esclarecedor. Al menos en lo que a mi opinión respecta, nuestro país vive en la cultura del Happy Hour. A pesar de tener rabia contenida, un proceso latente de disconformidad con las instituciones y el sector privado, aún no se cumple ninguna de las dos condiciones necesarias. No existe una situación económica que toque alguna fibra elemental de las personas con la cual gatillar un proceso en marcha. Tampoco hay una relación estrecha entre intelectuales y las grandes masas, por lo cual los estallidos sociales de los cuales hemos sido testigos aún no tienen la capacidad suficiente como para afirmar que estamos ante el inicio de la nueva revolución chilena. Todo lo contrario.

Por ahora, las y los chilenos pueden continuar endeudándose, usar las tarjetas de crédito para continuar saliendo a tomar el happy hour, aunque al mismo tiempo sientan que las empresas y el Estado les juegan cada día una mala pasada. Pero insisto, allí viene el banco con otra oferta, otra ampliación a la línea de crédito que va – por el momento – metiendo debajo de la alfombra los rencores de un país en completa desigualdad.

Los intelectuales en su mayoría son cooptados por un sistema universitario deficiente que provoca un círculo vicioso de clientelismo intelectual y crítico. Si dices esto o lo otro no te apruebo tal o cual proyecto. Esto pasa sobre todo en las ciencias sociales más carente de recursos frescos. Los intelectuales están atados –algunos porque así lo prefieren – a los juegos del mercado, otros simplemente quieren ser el trending topic y buscan más fama que penetrar en las clases populares para provocar un cambio de fondo.

Sin embargo, a pesar de no estar las condiciones necesarias aún para una explosión social mayor, hemos sido testigos de pequeñas erupciones que seguirán gestándose y aguardando el momento en que gatille todo. Muchos por ahora seguirán tomando su happy hour, contentos porque la maquinita aún les dice “aceptado”.

Aysén, Calama, Freirina, los estudiantes, los endeudados de las casas comerciales, todas estas son pequeñas erupciones de un volcán mayor. Las personas mantienen una rabia latente contra un sistema político que ya no les convence, en el cual ya no confían. Cuando el malestar pase a ocupar la esfera de lo económico, en mi opinión, estará completo el proceso y veremos como todo comienza a encadenarse de tal forma que ya no será un proceso relativamente aislado, sino un efecto sistémico.

¿Será que debemos predecir el futuro? En el sistema capitalista se viven los llamados ciclos económicos, el nuestro ya está dando pequeñas señales de deterioro, porque no puede abstraerse de un sistema económico mundial que se encuentra destruyendo a millones de personas, sus sueños y seguridad. ¿Tendremos que esperar el momento crítico para reaccionar? Posiblemente así sea. Tendremos que esperar al igual que la revolución francesa a que nos suban el pan y que por fin la clase intelectual rompa con la aristocracia cuestionando un sistema opresor y finalmente, tomar partido por las grandes masas populares que llevarán a nuestro país a una nueva revolución.

 

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Libertad, prensa escrita y televisión.

Libertad, prensa escrita y televisión.

A la sociedad que aspiro, es una sociedad abierta, pluralista y que defienda la libertad. Sin embargo deberíamos hacer el ejercicio intelectual de definir a qué libertad me refiero. 

 

La libertad que no permite el sufrimiento de un grupo social determinado. De no ser así la libertad que oprime a otros no será plena.

 

Recientemente dos cuestiones han pasado para mi gusto desapercibidas en el debate nacional. La primera es el cierre por parte del gobierno de Sebastián Piñera del diario La Nación. En segundo lugar se ha vuelto a tocar la discusión sobre el rol y el contenido de la televisión a propósito del programa de las Argandoñas. En todo esto la política parece estar en deuda y más aún las acciones concretas para resolver dichas cuestiones.

 

En el caso del ya cerrado diario La Nación, estamos ante un atentado al pluralismo, a la diversidad de opinión, a la posibilidad de elegir  - que tanto defiende la derecha -  entre un contenido y otro. Sobre todo porque en nuestro país la concentración de los medios, tanto económica como en su capacidad de crear y reproducir discursos que preforman la opinión pública es ya nociva. Y cuando no existe capacidad en el mercado (porque el mercado está lejos de ser perfecto) para brindar esa pluralidad, al Estado le corresponde no poner su propio discurso en forma de panfleto, sino garantizar la diversidad de contenidos, para este caso la prensa. Ello no tiene un valor económico, tiene un valor democrático que se condice con una visión de sociedad que claramente no es la de este gobierno.

 

En segundo lugar está la burla social que significa un programa como el que hoy emite una canal público, financiado con dinero de todos los chilenos y chilenas, que da una bofetada a la pobreza, a los valores del mérito y el esfuerzo. La discusión de la CASEN parece un chiste malo al lado de tamaña estupidez.

 

Es cierto que aunque yo encuentre el programa estúpido, éste tiene la libertad de emitirse. Sin embargo y bajo el mismo argumento de garantizar la pluralidad en los contenidos televisivos esto no puede admitirse. Porque sencillamente con dineros públicos no podemos seguir alimentando lo mismo, y con el mismo dinero podemos dar oportunidad a una infinidad de proyectos audiovisuales diferentes. Debemos garantizar la diferencia, y acabar con el paradigma fundamentalista de que todo debe estar bajo la evaluación de los beneficios económicos.

 

Toda concentración es perversa, pues conduce a sistemas totalitarios, donde la diferencia es opacada e incluso erradicada con violencia. Debemos construir una sociedad distinta que defienda el derecho a la libertad de expresar en igualdad de condiciones todas nuestras ideas. 

Un sueño llamado Alto Hospicio

Un sueño llamado Alto Hospicio

La comuna de Alto Hospicio, llamada así desde el año 2004, ha sido siempre el símbolo de un sueño, individual y colectivo, muchos vinieron aquí solos con la esperanza de traer a sus familias, de cambiar sus vidas, de tener un futuro mejor. En un clima desértico difícil para quienes estaban acostumbrados a verdes campos, lograron amar su tierra, su nueva tierra, la que ha visto crecer a sus hijos y sus nietos. Porque aquí vieron por fin cumplido el sueño de la casa propia, donde el esfuerzo y la valentía de miles hacen hoy de nuestra comuna un ejemplo para todo el país.

Tristemente también hemos sido víctimas del maltrato mediático, donde los terribles asesinatos a hijas de nuestras comuna marcaron nuestra identidad hasta hoy, y el concepto del esfuerzo ha pasado a llamarse pobreza extrema. Los prejuicios son muchos, pero éstos tienen interpretaciones diferentes dependiendo el ojo con el que se mira. Porque donde algunos ven calles polvorientas, otros vemos la siembra de las ilusiones de miles de familias que vienen aquí en busca de una vida mejor.

No se trata de tapar el sol con un dedo, los problemas existen y la pobreza material de nuestros vecinos es real, pero ¿quién mide la riqueza de la voluntad? Grandes ciudades en el mundo se han levantado con la fuerza de unos pocos que en tierras aparentemente infértiles, lograr cosechar la riqueza, el bienestar y la felicidad.

La comuna de Alto Hospicio tiene un potencial enorme para crecer y convertirse en una ciudad de primera categoría, si tiene como ejes el desarrollo sustentable, la energía limpia, los empleos verdes, un transporte público capaz de conectar a los ciudadanos, y servicios sociales de la más alta calidad. Pensar en Alto Hospicio como una comuna para lamentarse es ser ciegos ante las posibilidades latentes.

Las ciudades en el desierto tienen un capital enorme desarrollo sostenible, sólo nos hace falta poner en valor los ejes estratégicos y el capital humano necesario para llevar dichos proyectos acabo. Para ello pensar en gobernar la ciudad en vez de administrarla es esencial, de lo contrario tendremos como hasta hoy un trayecto mediocre y sin avances sustantivos.

Tenemos un sueño, un futuro, y de nosotros depende avanzar hacia el objetivo. Alto Hospicio pasará a convertirse en la primera ciudad sustentable de nuestro país, ese será nuestro compromiso.

Queridos amigos y amigas:

 

En la capital de nuestro país las cosas parecen increíblemente distintas a las de nuestra ciudad, de nuestra región que lejos parece ver otro Chile. Aquí ellos tampoco nos ven a nosotros, y cualquier mención hacia el norte es para hablar del cobre, los autos o las drogas. Es inevitable concluir, que nuestro futuro pasa por nosotros mismos, que lo que se construye día a día no tiene más obreros que nuestras manos e intelecto, para hacer de nuestras vidas algo mejor y disfrutar de la felicidad.

 

Sin embargo el proyecto individual no es lo único que nos hace libres, no es lo único que nos hace plenos. Es en la comunidad, y ésta una más humana y feliz, donde podemos desarrollar y cimentar el futuro de nuestros hijos. Por ello, es que continuar mirando hacia al lado es un error terrible. Enfrentar el presente con valentía y coraje es lo que debe mover nuestros cuerpos y mentes cada mañana, esperando que al final del día, por muy cansado y adoloridos, nuestra sonrisa nos brinde la satisfacción plena de dar todo lo que de nosotros dependía, por nosotros mismos y por la comunidad a la que pertenecemos.

 

La decisión de presentarme como candidato a concejal, es la consecución lógica de las aspiraciones más nobles para mi comunidad. Ser un aporte valioso a su desarrollo sustentable y el bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas es aquello que me motiva íntimamente.

 

Pero los sueños no se concretan en solitario, los sueños colectivos deben tener la misma firma. Convencido de ello, es que les pido su apoyo, les pido que sean parte de un equipo humano empoderado de un proyecto no para ganar, sino para cambiar. Cambiar nuestra forma de hacer ciudad, nuestra forma de pensar el desarrollo, nuestra vieja forma de hacer política con la calculadora electoral y poner el corazón en batallas épicas que parecen imposibles.

 

Un pequeño puñado de hombres y mujeres pueden cambiar el mundo si se lo proponen, pueden derrotar a los ejércitos de la codicia, de la corrupción, de la traición a nuestra gente que ve como cada cuatro años se les promete y se les defrauda, todo al mismo tiempo.

 

Cuando nací me dijeron que moriría, cuando estaba en el colegio me dijeron que no estudiara, cuando estaba en la universidad me dijeron que estudiar fuera del país no era un opción para mí. Nada de eso fue cierto. Nadie puede decirnos hasta donde podemos llegar. Sólo nosotros definimos nuestro camino, si estamos convencidos de la nobleza de nuestro objetivo.

 

Quiero invitarles a unirse a mí en está batalla que muchos consideran imposible. Una batalla donde las armas son la innovación, el compromiso, la inteligencia, la capacidad de escuchar a otros y otras, la facultad de hacer lo imposible.

 

Por todo esto, es que…                                          

 

 

 

 

 

GONZALO PRIETO NAVARRETE

Candidato a Concejal

Tenemos porque luchar

Cuando las estadísticas deciden qué es, o no es en el mundo actual. Nos parece que todo se simplifica, que todo se explica en porcentajes y que la sustancia queda ajena a todo análisis, a una reflexión más mesurada y profunda de la realidad en la que estamos sumergidos, pero de la que también somos participes.

 

La imagen inmediata, el posteo en 140 caracteres, es el cuento breve de la cultura resumida en la que estamos inmersos, donde los alumnos no entienden lo que leen y los profesores no saben lo que enseñan. Nos endeudamos para sentirnos bien, para borrar la fatalidad del peso de un sistema que parece no dar chance a la felicidad. ¿Será todo esto verdad?, o sencillamente exagero en una reflexión que tiene poco en su haber y mucho al debe.

 

Nuestra falta de confianza se encuentra presente en todo. Le va bien a los programas de denuncia, porque parece que devela aquello que siempre pensamos, pero nunca se comprueba. Un país descontento y con ganas de encontrar al mesías prometido que le saque de todos sus problemas.

 

Culpamos a todos y a todas de nuestras desgracias, pero no hacemos nada por comprometernos, nada por transformar nuestra realidad. Nos olvidamos que somos parte de una comunidad y quienes promueven una sociedad más colectiva y humana, se olvidan que aquello se hace con todos y no tirando de algunos pocos.

 

Los otros, los “que mandan” gozan de constatar día a día su tesis funesta: “somos tontos y nos deben decir qué hacer y cómo”. Sin embargo se encuentran incubando una sociedad que hace cuello de botella y estallará de un modo u de otro.

 

¿Qué haremos nosotros? Teniendo porque luchar, porque comprometernos y trabajar juntos. No basta con quejarnos, no basta con deprimirnos y escapar en el televisor o en internet. Podemos, debemos levantarnos y cambiar. Cambiar nosotros mismos y cambiar como sociedad, hacerla más humana. No hay que esperar a que otros lo hagan por nosotros, pues nadie lo hará.

 

Tenemos porque luchar, quien lo dude, le invito a verse a la espejo, le invito a ver al primer niño cerca. Se darán cuenta como yo, que vale la pena, pero por sobre todo, que somos capaces de hacerlo. 

DESCENTRALIZAR PARA AVANZAR

DESCENTRALIZAR PARA AVANZAR

El desarrollo regional es un proyecto regional”

Patricio Aylwin Azocar, Presidente de la República de Chile 1990-1994

Campaña presidencial en 1989 en la ciudad de Concepción capital de la Octava región del Bío Bío.

 

La frase antes descrita es muy clara, si no son las propias regiones las que construyen un proyecto político que avance de manera sistemática a un proceso de regionalización en Chile, donde la descentralización sea no sólo política sino también económica y social, no podremos esperar nunca que desde el centro del poder se realicen cambios sustantivos en la materia.

 

Por ello las movilizaciones de la región de Aysén deben ser fortalecidas desde todas las regiones del país, porque sin lugar a dudas son la punta de lanza de un movimiento no sólo regional, sino nacional por la regiones. He señalado en ocasiones anteriores la necesidad de descentralizar Chile, los argumentos son de diversa índole, pero lo que podamos decir en términos teóricos sobre lo bueno que es defender nuestro punto, hoy cumple un rol de segunda línea – pero no significa que no importe – dejando como motor principal del cambio a la fuerza de los ciudadanos que se reúnen en torno a un objetivo común: mejorar las condiciones de bienestar y calidad de vida para sus territorios.

 

Muchos pensarán o preguntarán abiertamente, ¿por qué Aysén?, ¿ellos deben tener privilegio sobre otros?, ¿Dónde queda la igualdad entonces?. Las respuestas a éstas preguntas las encontramos en el análisis objetivo de la desigualdad territorial de nuestro país. Un país excesivamente centralizado que traslada todas las oportunidades, económicas, sociales, educacionales, culturales, entre otras a ciertas ciudades del país, principalmente a su capital. Un criterio sin duda que responde a las más antiguas lógicas de hacer prevalecer un Estado unificado que no reconoce diferencias, ni cualidades. Todos somos chilenos por igual. Aquella es una frase hecha, pero sin contenido alguno, prueba de ello la podemos encontrar en una serie de datos que comparan el PIB, los niveles educacionales, las tasas de morbilidad, el desarrollo tecnológico, la creación de capital cultural, las infraestructuras.

 

Estamos incubando un sistema político y económico que no sólo divide a las y los ciudadanos entre clases, también las divide según dónde viven, y esa segregación es la que termina por estallar en movimientos sociales que buscan equilibrar la balanza y luchan por defender derechos políticos y sociales para sus territorios.

 

Quienes pensamos en las regiones y tenemos un compromiso con ellas, no podemos dejar de estar ausentes desde todos los frentes para apoyar a Aysén. Porque al apoyar la causa noble de una de las regiones más extremas de Chile, estamos apoyando a todos los chilenos, a su derecho a vivir dignamente no importa donde elijan vivir. No se trata de privilegios, sino de igualdad de oportunidades a partir del reconocimiento de las diferencias.

 

Hoy todos somos Aysén, porque todos somos Chile.

 

Pincha aquí petitorio del movimiento.

UNA NUEVA GENERACIÓN, PARA UN NUEVO CHILE

UNA NUEVA GENERACIÓN, PARA UN NUEVO CHILE

Cada momento en la historia requiere de una generación que asuma los desafíos que conlleva. El presente y el futuro es responsabilidad personal y colectiva de todos aquellos comprometidos con el mundo en el que viven. Sin lugar a dudas esto no es tarea fácil ya que implica que quienes estemos dispuestos a tomarnos las riendas de la sociedad, tengamos la firme convicción de cambiar las cosas.

 

Nuestro país vive un momento de inflexión, los ciudadanos reclaman con razón un sociedad más justa, donde se acaben los abusos de las grandes empresas, dónde se acabe las decisiones unilaterales de los gobiernos. Esta tarea exige desafíos concretos:

 

Profundizar la democracia: Construir un sistema democrático y participativo, inclusivo de todas las sensibilidades políticas. Que ponga frenos a los excesos y los abusos, necesitamos recambio y no eternizar en los cargos a las personas. Una democracia dónde la gente pueda evaluar a sus líderes y sus políticas.

 

Desarrollo para todas y todos: Los buenos indicadores chilenos en materia económica no han sido suficientes, somos uno de los países mas desiguales del mundo y debemos acabar con la economía del chorreo. Necesitamos un desarrollo social y sustentable que le brinde a toda la población las garantías básicas para el emprendimiento de las expectativas personales. Ello se traduce en Salud universal y gratuita, en Educación de Calidad y sin segregación, Acceso universal a una vivienda digna y de calidad, ciudades más amables y al servicio de las personas, equilibradas con el medioambiente en que viven. El desarrollo debe ser el buen vivir de las personas y no exclusivamente el paradigma del crecimiento económico.

 

Medioambiente, Agua y Energía: Chile como todos los países está inserto en los desafíos globales, el cambio climático no nos es ajeno, por lo cual debemos promover una estrategia nacional en materia medioambiental, que garantice nuestros recursos naturales, sobre todo aquellos no renovables. Chile debe asumir el compromiso de nacionalizar el agua como recurso prioritario y estratégico. Es necesario asumir la tarea de trasformar nuestro sistema energético por uno más ecológico, sustentable, desechando el carbón y cualquier fuente que amenace la vida de las personas y las especies en nuestro país. Ello no sólo nos hará un país más sustentable ambientalmente sino que irá transformando el desarrollo productivo de nuestro país por uno más verde.

 

Una generación nueva, para un nuevo Chile: Pero las ideas nos las mueve el viento, las mueven las personas. Esa nueva generación es la que convocamos a tomar las riendas del presente y futuro de Chile. Pues necesitan no sólo cambiar nuestros partidos, también nuestras organizaciones sociales y empresariales. Debemos asumir la tarea de llevar al país por una nueva etapa y si no nos atrevemos nosotros estaremos dándole la espalda a la historia y a las generaciones futuras. Tenemos el diagnóstico, hemos profundizado la crítica, ahora falta ponernos de pie como lo han hecho miles de personas en estos últimos tiempos y comprometernos a ser parte de ese proceso de cambio. No le podemos dejar el país a quienes creen que esto es un negocio, donde las personas sólo somos clientes, debemos recuperar el espacio público y seguir construyendo poder ciudadano, continuar construir un nuevo Chile. 

EL QUE NO LLORA NO MAMA

EL QUE NO LLORA NO MAMA

Descentralización y desarrollo local para Chile”

 

Calama despierta en pie de guerra, paro en la ciudad, promovido por el mismo Alcalde. La consigna: “que parte de los recursos del cobre se queden en la ciudad”. Y es que es cosa de ver la ciudad para saber las condiciones en las que viven. Y usted pensaría cómo es posible que la ciudad que guarda en sus entrañas la riqueza más grande del país viva en las condiciones en qué vive, si es cosa de escuchar a la gente por la radio, todavía en Chile, ese desarrollado del que habla mucha gente, tiene ciudades con calles sin pavimentar.

 

Algunos piensan que estos son procesos aislados y que no generarán grandes cambios, yo opino lo contrario, existe un hartazgo de la gente, sobre todo de las regiones más distanciadas del centro que tienen un identidad cultural y una historia diferente. El norte que ha sido el motor económico del país, y al mismo tiempo claramente explotado por una clase política y económica que ha llevado sistemáticamente los recursos, la gran mayoría de los recursos económicos hacia otra parte, dejando rezagados a las regiones de donde proviene la riqueza natural y no renovable.

 

Lo de Magallanes y Calama no son hechos aislados, es un grito cada vez más fuerte por la descentralización real de nuestro país, que reconozca como es debido el trabajo y esfuerzo de la gente y donde la idea del desarrollo este centrada en el buen vivir de las personas que la habitan, ello requiere como condición necesaria la capacidad de las regiones de tomar decisiones sobre los recursos que les son propios. La constitución asegura está cuestión, ya que al mismo tiempo que prohíbe la afectación de impuestos a cualquier materia particular que no sean el presupuesto general, abre la opción de que siempre y cuándo los recursos sean propios de la región en la que se producen podrá existir un impuesto regional. Díganme ustedes ¿qué es más propio de la región de Atacama que el cobre o el agua.?

 

Estamos literalmente diezmando los recursos naturales no renovables de nuestro país, de nuestras regiones y nuestra capacidad de redistribución es altamente desigual. La única capacidad de respuesta es que las y los ciudadanos peleen por su tierra y su futuro, de lo contrario seguiremos esperando sentados que en el centro nos tiren alguna migaja.

 

Calama se para porque aprendió que el que no llora no mama, que ya no son suficientes las comisiones, la coordinación de los ministerios, las propuestas tibias de ley frente a la descentralización. Las regiones deben ser capaces de poner en el centro del debate la desigualdad no sólo entre clases sociales sino la profunda desigualdad territorial del país. Pues las oportunidades se reparten dependiendo en qué lugar del país donde se nace, creando la cultura de segregación, discriminación y xenofobia nacional.

 

Quienes piensen que esto sólo le pasa a las regiones, dele un usted un vistazo a la región metropolitana, donde se reproducen de igual formas estas cuestiones. Es cierto que debemos reforma nuestra constitución, pero creo que algunos no tienen muy claro que es lo que hay que reformar, en mi opinión entre otras muchas cosas, debemos reformar el modelo de Estado que tenemos hoy y avanzar en un franco proceso de descentralización política y económica de Chile.

 

No es la primera ciudad, ni será la última. La gente está cansada, aburrida y la única manera de solucionar las grandes desigualdades de nuestro país es devolver la política a los ciudadanos y darle el poder real de tomar las decisiones sobre qué hacen con sus ciudades, regiones y recursos. Pero ello depende de la capacidad de las propias ciudades, aquello ya está sucediendo.   

HACIA DÓNDE CONSTRUIR UN RELATO PARA LA CENTRO IZQUIERDA CHILENA

Cuando una sociedad muestra síntomas de agotamiento y su cohesión social se ve minada por la falta de liderazgo, conducción, espacios y oportunidades, la reconstrucción de una paz social y acuerdos que permitan a las sociedades avanzar son difíciles de alcanzar. Sin embargo los momentos de inflexión son provechosos para el análisis y la puesta en marcha de ideas que permitan reorientar el rumbo. No es fácil en absoluto, pero de la tormenta debemos ser capaces de ver el sol y es una responsabilidad de todos buscarlo, crearlo.

 

La centro-izquierda chilena tuvo que enfrentar muchos problemas a lo largo de sus 20 años de Concertación, algunos – los primeros – tenían que ver más con el contexto histórico que se presentaba, recobrar una democracia perdida, sanar muchas heridas. Luego vino el momento de la alegría, pero ésta nunca llegó, sólo se administro un modelo que es claramente incapaz de entregar bienestar social a las chilenas y chilenos. Nos compramos las recetas y las palmadas en la espalda de los organismos internacionales y el país no supo avanzar de verdad al desarrollo con “igualdad”.

 

Hoy tenemos un país desigual, segregado social y territorialmente, lleno de miedos. Miedo a la educación, a la salud, al desempleo. La protección social con la que se ha avanzado es insuficiente y no se han modificado las cuestiones de fondo. Pero ahora, nos vemos enfrentados como sociedad a una cuestión de gran importancia, el descrédito de nuestro sistema político y quienes lo componen.

 

Se creyó que la forma de hacer política era disfrazarla de no-política. El auto engaño de nombrar caras nuevas pero sin experiencia política produjo en el gobierno de Bachelet la necesidad de generar un cambio, un segundo tiempo haciendo volver a los políticos.

 

Entonces no es una cuestión de programa, sólo de programa, el programa ya se ha resuelto porque se conocen perfectamente cuales son los problemas estructurales del país y cómo hacerles frente, los partidos de centro-izquierda podrán tener discrepancias de carácter técnico, pero en lo político el programa me parece una cuestión ya resuelta. Es la desconfianza generalizada hacia las y los políticos de “siempre” lo que mina la opción de una nueva etapa.

 

Aquí la concertación ha tenido un grave problema producto de lo que podríamos decir, es una tranca del pasado. Su capacidad de renovar los liderazgos ha sido nula, se ha privilegiado tener un rebaño entorno a parlamentarios y ministros. Ante la demanda de generar liderazgos la respuesta es simple: “el poder se gana, no se regala”. Se generan nuevos rostros ficticios, algunos los llamados líderes ciudadanos fracasaron cuando estos al no pertenecer a la cultura de los partidos terminaron desilusionados y marchándose. Y luego el fenómeno Ministro + encuestas + candidato, el cual funciona hasta el día de hoy. En algunos casos al azar y otros premeditado se elige a dedo quienes serán los nuevos dirigentes. La sociedad se harto de más de lo mismo.

 

Es cierto que muchos de las y los jóvenes de la centro-izquierda se acostumbraron al modelo, con contadas excepciones ninguno ha tenido la valentía de tomarse el poder, a muchos de ellos les han sencillamente eliminado del sistema. Ahora si en teoría conocemos el programa que debemos llevar a cabo, pero los viejos políticos perdieron credibilidad y confianza ciudadana, lo lógico es construir un nuevo relato político de la centro-izquierda ¿cómo hacemos tal cosa?, y a ¿quiénes debe ir dirigido el relato?

 

 

 

 

En mi opinión el relato debe ofrecer una alternativa política, que emerge desde la misma centro-izquierda, de sus convicciones y la coherencia de llevarlas a cabo. Se es parte de la historia, pero no completamente responsable de todas sus decisiones.

 

Es la centro-izquierda la que debe trabajar por un país más igualitario, más limpio, más seguro, menos corrupto, donde se persiga la construcción de una ciudadanía más humana y solidaria, menos individualista. Y que esa tarea la pueden llevar a cabo gente con la pasión necesaria, con la capacidad intelectual y política que requieren dichas tareas.

 

Es por ello que el relato debe ser construido y dirigido tanto a la gran mayoría de las y los ciudadanos, pero también en particular a esos miles de militantes en todo el país que han sido de centro-izquierda, de la concertación, que son parte de una historia común, de un esfuerzo político pero que no se encuentran en el poder. A esos miles de personas que votaron y que están dispuestos a participar de una alternativa, de un proyecto capaz de recuperar la confianza ciudadana y de llevar a Chile por el camino del desarrollo humano.

 

Esa segunda, tercera o cuarta fila, hasta la última que aunque desconfiados no han perdido la esperanza de construir un país digno y orgulloso.

 

El nuevo relato no debe esconder la política, menos aún debe disfrazarla, sino todo lo contrario, debe ser capaz de explicarla mejor, de contarle a los ciudadanos e invitarlos a ser parte de ella. Tenemos mucho que mejorar de nuestro sistema político, pero todo comienza por la capacidad de decir al otro, de seducir con nuestras ideas, y convocar con nuestra acción.

LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO

LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO

La política chilena se parece mucho a un reality show. Tenemos una serie de políticos que se pasean por la televisión mostrándose sin decir nada, buscan la cámara, la foto, quieren ser famosos para que el día de la votación – llámese encuesta Adimark, Cerc, Cep, etc – les entregue la popularidad necesaria, y con ello negociar sus cupos y cuotas de poder. El problema es que la ciudadanía está constantemente “nominandolos” para que se vayan.

 

Si hay movilizaciones, se cuelgan, se maquillan del color que sea. Una semana son ecologistas, la próxima son mineros, la siguiente camisa blanca y corbata azul para ser pingüinos, todo por el puntaje en la encuesta, todo por la fama. Pero se les olvido la política, la propuesta, el trabajo, la participación. Dicen que escuchan pero no lo hacen, pues las mismas encuestas, su misma vara de medición les entrega pésimos resultados. Más de la mitad de los encuestados según Adimark rechaza tanto al gobierno como a la oposición, lo que da cuenta de la profunda crisis de legitimidad política del país. Una crisis que no tiene luces de resolverse si no se realiza un profundo cambio en el sistema político chileno.

 

Es cierto que no todos los políticos chilenos son parte del show mediático, hay quienes trabajan muy duro, pasan horas en sus oficinas y los pasillos del congresos, consultan con sus distritos, pero son las y los pocos, muy pocos.

 

Desde Barracones hasta el movimiento estudiantil la oposición se ha intentado colgar de las movilizaciones. Por otro lado el gobierno ha tenido un pésimo tratamiento de las situaciones, no ha sabido escuchar a las y los ciudadanos, y lo que es peor, no existe ningún proyecto de ley en marcha para realizar los cambios profundos que necesita el país.

 

La ciudadanía cumple el rol de exigir a la autoridad y sus representantes los cambios que requiere el país, éstos deben responder en el ejecutivo y el parlamento realizando las reformas necesarias. Pero ello no ocurre, la oposición se cuela en las marchas en vez de estar haciendo la pega en el congreso. Y el gobierno primero se tapa los oídos y cierra los ojos, hablando sin parar de lo que definitivamente no entiende, cuando su tarea es enviar los proyectos de ley.

 

En materia medioambiental no existe proyecto para cambiar una ley claramente insuficiente, que deja decisiones técnicas en el ámbito político, y decisiones políticas en el ámbito técnico. Donde las multas son bajas, y las compensaciones son nulas. No hay pacto de energía, y nadie habla de ello porque dejo de salir en la prensa y porsupuesto “ya no es parte de la agenda”.

 

En educación no existe voluntad de generar un real pacto de la educación, lo único que se han propuesto son medidas que no garantizan salir de la crisis educacional, sino que le llenan los bolsillos de plata a las universidades, que no son la única solución al problema. El gobierno estratégicamente se salta a los dirigentes estudiantiles, negocia con los rectores, y vuelca la agenda para minar la legitimidad del movimiento estudiantil. La oposición rechaza el acuerdo GANE, pero no pone en la mesa – y eso quiere decir en la opinión pública – ningún proyecto alternativo.

 

La política del espectáculo chilena no tiene ya más cabida, está minando los cimientos de la democracia y provocando la ira ciudadana que ya no es ciega, ni sorda y menos aún, no muda frente a la falta de compromiso político real. Hay que pensar menos en las encuestas y volver a hacer política con letras grandes. 

artículo publicado en http://www.elquintopoder.cl 

¿POR QUÉ NO A LAS TERMOELÉCTRICAS?

¿POR QUÉ NO A LAS TERMOELÉCTRICAS?

Argumentos y propuestas para la energía en el Norte Grande de Chile

Por: Gonzalo Prieto Navarrete**

 

La energía es un área estratégica en cualquier país. Lo es tanto como la educación, la salud o el buen manejo económico. Por lo cual se requiere de una política de Estado en materia energética fraguado en un debate serio, técnico, económico, social y político respecto de cuales son las mejores alternativas para actuar en el presente y planificar el futuro.

 

El mundo atraviesa por dos procesos importantes para tener en cuenta el tema energético. En primer lugar tenemos el indiscutible cambio climático, fenómeno que no sólo tiene consecuencias en materia ambiental, sino también humanas y socioeconómicas. Hablamos de aumento de los precios de los alimentos, debido a sequías e inundaciones, migraciones, encarecimiento de productos y servicios tan importantes como el transporte. El segundo elemento de análisis, corresponde al aumento de los precios del petróleo que ha hecho que los países desarrollados, preferentemente la UE opten por modelos alternativos básicamente por su dependencia del crudo y el gas. Cabe pensar que muchas de las buenas intenciones en materia de energías renovables son producto más que de la buena voluntad ecológica, de una maniobra geo-estratégica en el tablero del poder global.

 

Chile enfrenta un escenario complejo en está situación, en primer lugar porque su economía abierta y globalizada le obliga tener que considerar todos los aspectos fuera de nuestras fronteras. El crecimiento económico basado en la exportación de materias primas, preferentemente el cobre, hace que nuestra economía sea casi mono-exportadora, cuestión criticada frecuentemente por varios economistas y políticos. Sin embargo los gobiernos no se han atrevido a enfrentar el desafío del desarrollo con otra mirada que no sea el mercado, y los cambios que se necesitan para dar un giro de 180º se ven obstaculizados por los intereses de las grandes empresas y de una clase política que se encuentra o coludida o es francamente cobarde a la hora de avanzar en el camino correcto.

 

Con un centralismo agudo que tiene al país con niveles de desigualdad vergonzosos para un país que ha entrado al club de los ricos (OCDE), no permite que los territorios decidan por sí mismos las estrategías necesarias para su desarrollo y tampoco cuenten con los medios económicos para llevarlos a cabo en caso de tener dichas ideas.

 

Un sistema que se encuentra ahogando al país, concentrando en la región metropolitana en los próximos años alrededor de 8 millones de ciudadanos, muchos de ellos buscando esas oportunidades negadas en sus ciudades de origen y que por lo que se sabe en materia de economía y urbanismo es de dudosa certeza que encuentren lo que buscan.

 

¿Y qué tiene que ver esto con las termoeléctricas? Mucho. Pues nuestro modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico con retoques sociales para mantener la tranquilidad social, se encuentra en franco deterioro, pues no logra mejorar ni los niveles de igualdad social y se encuentra generando además un daño al medio ambiente de presente y futuro.

 

Es sabido que el sistema eléctrico chileno opera con cuatro sub-sistemas, uno de ellos es el sistema interconectado del norte grande, el cual abastece de energía a las regiones XV, I y II. Su generación es eminentemente termoeléctrica con un 99,64% y sólo un 0,36% de centrales hidroeléctricas1. Las termoeléctricas son elegidas, como ya lo sabemos, por su baja inversión de partida, su rápida construcción y su rentabilidad, todos criterios económicos para un objetivo claramente social y de desarrollo.

 

Pero las termoeléctricas generan también grande niveles de contaminación principalmente por la emisión de CO2 y los vertidos de agua caliente sobre el mar, dañando seriamente todo ecosistema local, como así también la flora y fauna marina. Su impacto ecológico es dañino y no supone en absoluto, al menos directamente, beneficios para el desarrollo de los territorios, sus habitantes y biodiversidad.

 

Por otra parte, siguiendo los mismos datos de la Comisión Nacional de Energía, existen dos tipos de clientes en el mercado eléctrico: los clientes libres o no regulados y los clientes regulados (que son los ciudadanos). La demanda energética de los clientes libres supone el 61% 2 por lo tanto las necesidades energéticas son principalmente de las empresas, las grandes empresas que necesitan de energía barata para poder competir en los mercados nacionales e internacionales. De ello dependen miles de puestos de trabajo, supuestamente. Éste puede ser el mayor argumento de quienes optan por energías baratas y sucias como las termoeléctricas, lo que nos debe llamar a pensar que el uso de la energía a carbón (o de diesel y gas combinado) es síntoma y no la causa de la enfermedad. Las causas se encuentran en nuestro modelo de crecimiento y desarrollo que nos obliga a optar siempre con el criterio de costo-beneficio económico, sin pensar en los daños en el futuro.

 

Pero si pensamos como ellos, deberíamos pensar también que existen otros criterios, más allá de los ambientales para pensar que la dependencia de una matriz termoeléctrica en el sector productivo del norte grande de Chile (el mayor productor de cobre del país y el mundo) es perjudicial a mediano y largo plazo. Esto se encuentra en las materias primas que deben utilizarse para la producción de energía termoeléctrica. Según el Centro de Despacho Económico de Carga del SING el Gas representa el 53% de la capacidad instalada del sistema. Como bien sabemos el Gas debe ser importando, con altos costos para el país producto de las relaciones internacionales que tiene nuestro país con productores como Argentina o Bolivia. Lo que convierte a Chile, a pesar de utilizar una herramienta más barata como la Termoeléctrica, en dependiente de la compra y los precios del gas. Finalmente la demanda máxima bruta es (entre los años 2001 – 2010) menor a la generación máxima bruta3, lo que nos hace pensar qué no existe ninguna urgencia por dotar al Norte Grande de Chile de más centrales termoeléctricas y es perfectamente posible optar por diversificar la matriz con una estrategia de mediano y largo plazo que vaya remplazando la actual matriz por energías limpias.

 

Alternativas para el Norte Grande de Chile.

 

El gobierno de Chile ha realizado diversos estudios de modelación para determinar las opciones de energías renovables no convencionales en el país. Ellas incluyen energía solar, eólica, geotérmica y maremotriz. En caso de la primera y segunda, el Norte Grande de Chile tiene condiciones de excelente calidad para brindar una opción de recambio en el sistema actual. Los estudios sin embargo, advierten de que no existen aún las suficientes ventajas económicas para que dichas inversiones sean rentables. Es necesario avanzar por lo tanto en las causas y no sólo luchar contra las consecuencias, puesto que nuestra lucha será fútil de no ser capaces de ofrecer alternativas viables para el norte del país y el país en general. Se requiere de estudios (por lo tanto dinero) para conocer y fundar las propuestas, políticas de atracción de inversiones en materia de ERNC y por sobre todo conocer la viabilidad técnica que impliría instalar granjas fotovoltaicas y campos eólicos.

 

El país puede contar, al igual como lo hizo con la CORFO, con una Corporación de Fomento de las Energías Limpias que colabore en estudiar, buscar y por qué no, financiar proyectos de generación de energía limpia.

Actualmente CORFO ofrece varias subvenciones para proyectos de pre-inversión, pero estas no son suficientes con un sistema de precios que favorece las energías sucias, al menos en el norte. Por lo cual es necesario realizar profundos cambios a nivel legislativo, para continuar avanzando.

 

No quiero dejar de mencionar la ley 20.257 que permite que a partir del 2010 que el 10% de la energía retirada debe ser generada por ERNC. Dicha ley es una avance sustantivo pero insuficiente como ya lo ha recalcado Chile Sustentable.

 

Decir NO A LAS TERMOELÉCTRICAS es decir no a un modelo de desarrollo basado en las ganancias de un pocos para la desigualdad social, económica y política de unos muchos. Tenemos territorios que deben cargar con las externalidades ambientales que significan tener generación de energía contaminante y que además no dejan más allá del empleo ningún rédito de desarrollo para las ciudades que afecta.

 

La energía producida por las Termoeléctricas no es sustentable, tanto desde el punto de vista ambiental como del económico debido a la necesidad de tener que importar tanto el carbón como el gas y elevar los costes de mediano plazo. No podemos predecir el futuro de los precios, pues estos son variables dependiendo de los contextos internacionales. Por lo cual el sólo hecho de que sean más baratas hoy no implica que en el futuro se conviertan en energías sucias y caras.

 

Es perfectamente posible abrir un debate sobre energías limpias que colabore a diversificar nuestra matriz energética, haciendo un esfuerzo económico por el bien del país. Con energías limpias que no requieren más que el sol o el viento, que generan una nueva economía y que es coherente con una idea de desarrollo sustentable.

 

Se hace urgente estudiar y debatir sobre una Estrategia Energética Nacional donde participen todos los actores y definamos juntos, no sólo las empresas, el futuro de Chile.

 

 

 

**Sociólogo. Master en Medio Ambiente

Universidad Complutense de Madrid

1Datos de CNE http://www.cne.cl

2Datos del CNE para el año 2007 http://www.cne.cl

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Para Gobernar Tarapacá

Para Gobernar Tarapacá

Para gobernar Tarapacá debemos llegar a la convicción de que la región necesita un cambio profundo en cómo entiende el gobierno local. Esto último constituye el corazón de la actividad pública, puesto que el municipio es la institución más cercana a los ciudadanos frente a sus demandas y problemas.

 

Por más de cuarenta años la región en su principal ciudad capital, Iquique, ha tenido el desarrollo de un fenómeno que por lo menos es insólito. El caudillismo e intercambio del poder municipal en dos personas. Dicha cuestión si bien requiere un análisis profundo de los ¿por qué? Es necesario instalar una discusión respecto a cómo se construye una alternativa política municipal para una ciudad y una región que necesita que los énfasis del gobierno local cambien sustancialmente.

 

La región de Tarapacá y la ciudad de Iquique, como así también sus otras comunas, presentan claros procesos de desigualdad, que responden por una parte a la situación general del país y por otra a la gestión local que se ha realizado en la región.

 

Cabe preguntarnos ¿qué tan importante es el crecimiento?, cuando dicho crecimiento no se manifiesta en la calidad de la educación municipal, la prestación de los servicios de salud, una ciudad carente de política en materia de transporte, energía, medio ambiente, trabajo, planeamiento urbano, entre otras. Frente a las críticas los Alcaldes se defienden con un argumento, que por una parte es sólido, pero en mi opinión insuficiente. Dicho argumento señala el exagerado centralismo del sistema chileno, las escasas competencias que tienen los municipios, eso es cierto, pero también es cierto que en la región de Tarapacá y en especial en la ciudad de Iquique se ha administrado para los que tienen menos y se ha gobernado para los que tienen más.

 

Iquique ha crecido, sí, pero para quién. Mientras continúan levantándose edificios modernos en la costa, la ciudad sigue con escuelas municipales que tristemente marcan en mediciones como el SIMCE o la PSU. Hacemos festivales para incentivar el Turismo, pero dejamos en el abandono los barrios que necesitan de un gobierno local potente y que les brinde la seguridad que hoy no tienen.

 

Las contradicciones de un modelo central son patentes. Tenemos consejeros regionales sin ninguna legitimidad ciudadana, decidiendo miles de millones de pesos. Mientras los gobiernos locales gritan en la prensa por tendido eléctrico.

 

Se trata entonces de que antes de pensar en ¿quienes?, debemos tener un debate profundo sobre el cuales son los proyectos que tenemos para una región que ya no resiste los discursos de siempre y requiere una mirada progresista, regionalista y verde. Que tenga como objetivo una descentralización fuerte para regiones y comunas. Pero que en el modelo que aún existe tome una hoja de ruta pensando en el bienestar de toda una población.

 

Consensos necesarios para un debate municipal.

 

En mi opinión debemos llegar a un consenso básico que encause la discusión municipal, y que sean herramientas básicas para un acuerdo electoral futuro. Como he dicho antes, no podemos pensar en quién si antes no nos hemos puesto de acuerdo en cuáles son los desafíos que queremos abordar para la región de Tarapacá a través de sus gobiernos locales. Lo que sigue lo escribo pensando particularmente en la ciudad de Iquique.

 

  1. Municipalidad, una institución fuerte, ágil y al servicios de las y los ciudadanos. Reorganizar las prioridades municipales desde una perspectiva progresista, regionalista y verde necesitamos reflexionar y escuchar a los ciudadanos sobre qué esperan de ella. Pero básicamente debemos esperar que exista un espacio físico propio para las gestiones institucionales. Ello no requiere necesariamente un municipio más grande, pero si más eficiente.

  2. Desarrollo sustentable para el gobierno local. Iquique necesita transformar su modelo de desarrollo, dependiente absoluto de la actividad minera y con participación más baja de otras actividades como el turismo o la zona franca, entre otras. La sustentabilidad contiene tres características: económica, social y ambiental. Poner en sinfonía estas tres cuestiones son claves para pensar un nuevo desarrollo local en la ciudad. El ejemplo más común de ello es que no sólo necesitamos empleos, sino mejorar la calidad de dichos empleos.

  3. Educación, Salud y Planificación Urbana como objetivos inmediatos. La clave de cualquier proceso de desarrollo humano está en el bienestar de su población. Por ello requerimos de un gobierno local que comience la revolución por la educación municipal de calidad y una salud a la altura de que la gente necesita. No podemos cambiarlo todo, pero las prioridades pueden ser el camino y el liderazgo político la influencia necesaria para concretar los objetivos. Respecto de la planificación urbana. La ciudad de Iquique requiere un profundo debate que garantice la protección patrimonial, la reducción de emisiones, la organización amable de la ciudad (aquí hablamos de transporte público entre otras cuestiones) y detenga la segregación residencial que deja a los que tienen menos en el abandono.

  4. Gobernar con transparencia y profundización de la democracia. Los municipios cuentan con una serie de instrumentos que permiten profundizar la democracia y deben estimular el debate y la participación ciudadana en las decisiones. Ejemplos no sólo los tenemos en Porto Alegre, sino también en las mismas comunas chilenas donde algunos Alcaldes han puesto a consulta temas relevantes para sus ciudadanos. No sólo requerimos nuevos líderes en las instituciones públicas, también en los gremios, sindicatos, asociaciones de todo tipo. Pues la alternativa debe construirse desde todos los frentes posibles.

  5. Desarrollo económico local con perspectiva humana. Iquique debe potenciar sus empresas y sus fuentes de ingresos, pero no a cualquier costo y menos aún bajo cualquier condición. Como ya señalamos la sustentabilidad requiere una mirada multidimensional que se basa en garantizar temas como seguridad laboral, protección social, salarios de calidad y una responsabilidad social que sea coherente con los objetivos que agentes públicos, privados y ciudadanos han acordado.

 

De los consensos anteriores, de los cuales podemos debatir si se deben agregar más o menos, debemos ser capaces de construir un programa en conjunto que ofrezca a la ciudadanía, un cambio de modelo en la manera de hacer las cosas. Hay muchas cosas que se nos quedan en el tintero, tal vez muchas de gran calado, pero para eso estamos aquí, para tener un debate abierto, honesto y sobre todo con la convicción de hacer de nuestra ciudad y región un lugar digno para vivir y del cual estar orgullosos.

Chile: ¿Un país de prudentes?

Chile: ¿Un país de prudentes?

Cada vez que converso con algún extranjero sobre Chile, la respuesta o mejor dicho la frase es la misma: “Chile es el mejor país de sudamerica”. Tentarse con tal afirmación sin duda es bastante fácil, sobre todo para quienes por diferentes razones desconocen la realidad chilena desde abajo y no sólo desde arriba, donde efectivamente salimos bien, pero estamos distantes de dar por segura la frase anterior.

 

Y es que afirmar que Chile es mejor, trae tantas preguntas a colación que dan para hacer una tesis completa sobre el tema, pero también es motivo de conversación una de las cualidades que se le atribuyen a la sociedad chilena y de la cual no deberíamos dejar de preguntar. Porque parece ser que pasamos de ser fomes a ser prudentes, de ser los aburridos a ser cautelosos y esa cualidad es una de las principales características de nuestro “modelo de desarrollo”.

 

¿Cómo se manifiesta esa característica en nuestra cultura chilena?, si repasamos brevemente, dicha cuestión ya la había señalado Marcelo Bielsa como una de las cosas que le gustaban de Chile al contrario de esa pasión desbordante que él le atribuye a la Argentina que parece actuar antes de pensar. Pero parece que los chilenos no sólo pensamos antes de actuar sino que pensamos mucho, mucho y luego incluso nos quedamos donde estamos para no meter la pata.

 

Somos prudentes en nuestras finanzas públicas, previsores, ahorradores, prudentes para no molestar al de al lado, prudentes para hacerlo todo bien y quedar bien con todos. Pero esto es propio de las y los chilenos como de que también somos unos mentirosos, que tenemos doble estandar, que por un lado una cosa y luego hacemos otra, que como dice Jaime Bayly nos decimos conservadores pero somos unos libertinos. De parecer tontos, pero somos unos pillos, parece que disfrazamos entonces la sagacidad y la convertimos en prudencia para no ser acusados de avezados. Es mejor pasar por tonto que por listo.

 

La prudencia debe ser una cualidad sin duda, sobre todo en materia política y económica, pero también puede ser una factor de conformismo a la hora de tomar las decisiones clave para el presente y futuro, y creo que a veces deberíamos ser más atrevidos y tomar decisiones con más pasión y convicción, creyendo ciegamente en lo que hacemos y saltar sin miedo, aunque corriendo el riesgo de equivocarnos, ¿o no?


Aunque todo esto no es más que una hipótesis inconclusa que pretende abrir debate, ahora la pregunta correcta sería ¿qué piensa usted?

 

LAS REGIONES TAMBIÉN SON CHILE

Nací en una ciudad donde el discurso principal, es que la ciudad era el corazón de América y que nuestro puerto conectaría el cono sur, el Atlántico, el Pacifico y y el Asia, todo junto gracias a mi ciudad. Que somos los mejores, los campeones, que hemos derrotado las crisis del salitre, la pesca, que con nuestras banderas negras hemos enfrentado presidentes de todos los colores y hemos salido victoriosos. De mi región inventada han salido Leones y Salvadores, incluso esas anécdotas de la historia dicen que hasta fuimos capital por un día, y creo que lo mejor de todo es que dicen que en el cerro, una duna enorme al sur de nuestra ciudad duerme un dragón que nos cuida y nos da fuerza.

En mi región vivimos muchos, somos inmigrantes todos, hay mestizos, aymaras, quechuas, italianos, croatas, chinos, peruanos, bolivianos, indios, pakistaníes, colombianos y hasta sureños. Todos somos parte de una ciudad y una región.

Como el lector podrá adelantar yo no tenía idea - y debo admitir que la vine a tener hasta hace muy pocos años - , de los Matte, los Larraín, los Saieh, los apellidos con EXT que luego fueron ECH, del oriente y del poniente, menos aún de eso que dicen “por arriba o por abajo de plaza Italia” . Cuando yo viajaba me enteraba poco, primero porque era chico, así que ni idea. Pero el primer atisbo de extrañeza fue cuando en 1999 fui parlamentario juvenil por el distrito dos, mi región y ciudad. Cuando llegué a Valparaíso además de mirar como buen provinciano la hermosa ciudad que amenazaba mi idea de puerto grande, comenzaron a acercarse varios hombres de la misma edad que yo, para preguntarme: ¿de qué partido era?, ¿qué por quién votaría para la presidencia?. En ese entonces había supuestamente que estar con el sobrino de un señor de apellido común pero de nombre medio alemán. Yo respondí con toda franqueza que no tenia ni partido, ni conocía al tal sobrino, que yo representaba a mi ciudad y a mi región y que por lo tanto me sometía a la voluntad de todos los presidentes de centros de alumnos que nos habían acompañado – como paseo de curso – a sesión bianual del parlamento juvenil.

Mi ingenuidad era tremenda, yo que venía del corazón de América, como iba a meterme en la chica de los partidos, además yo honestamente no tenia ni idea, a mí o me caían bien o me caían mal, nada más.

Pero no nos aburramos, saltemos 10 años en el tiempo y les cuento qué paso.

Resulta que ahora vivo en Madrid, y he conocido tantos chilenos de esa otra parte del mundo, esa más allá del Loa que dicen que es Chile. Y allí me comenzaron todos hablar de comunas, barrios, calles, sitios para comer, de universidades, pero por sobre todo de colegios, de colegios. He conocido gente muy interesante que se supone son de estos colegios cuicos, con nombres asociados o a la iglesia católica, o algún país europeo – que porsupuesto no son España – y con nombres ingleses que parece connotar la cuna de estos cabros. Y allí se me prendió la ampolleta o bien se me cayó la chaucha, como diría un senador virtual al que tuve idiotez de hacerle campaña. Y en ese proceso me di cuenta que era el Machuca pero viviendo en Europa, que para los efectos era lo mismo.

No me puedo olvidar de un anécdota que confirmo todas mis reflexiones y dicho sea de paso, estas reflexiones eran ordenadas gracias un libro de Contardo que me trajeron de regalo. Estaba yo en pleno verano, invitado a la piscina de un señor muy importante y resulta que allí habían dos chicos de vacaciones. Uno de ellos me preguntó ¿de dónde eres?, de Iquique le respondí, con ese tono orgulloso, siútico si me acuerdo del autor. El compadre no cacho na’, necesitaba ubicarme en la estructura social rápidamente, y volvió a preguntar con tono incisivo ¿De qué colegio eri?

Ahí lo vi todo claro y comencé a conversar con varios amigos y amigas. Uno de ellos fue concejal de Santiago así que me podía explicar bien eso de vivir al otro lado del Loa. La conclusión era que yo había crecido claramente en otro Chile, sin las diferencias sociales del centro y ese discurso de que somos el corazón de América era uno de los causantes de que yo no hiciera caso nunca a eso de: “tú no puedes” y haya hecho tantas cosas y haga otras tantas más si continúo en la tierra. Aquí viene lo fome pero necesario.

 

Resulta que nuestro país tiene unas condiciones de desigualdad a nivel territorial terribles, cuestión sabida, pero que yo me dedique a investigar y lo hice parte de una tesis de post-grado (me tengo que promocionar). Si se revisa los datos de cualquier dimensión de desarrollo nos encontramos con las enormes diferencias de vivir en Santiago o en una región. Nuestro modelo de país nos está llevando a un crisis enorme que obliga a concentrar la población, y la planificación política y social es tardía, pues ni el gobierno central, y tampoco los territorios cuentan con las capacidades de abordar con eficiencia y visión integral lo problemas que se presentan. Se suele actuar tarde y mal.

 

Un ejemplo al pasar es la encuesta suplementaria a la CASEN que en su última versión dio a conocer que el suelo medio de una familia chilena superaba los 600 mil pesos 1. Resulta que cuando dichos datos se revisan nos damos cuenta que sólo cuatro de las quince regiones cumplen cifra y más aún la gran mayoría de las regiones se encuentran muy por debajo de la media. Los números suelen engañar, pero dejan patente la desigualdad chilena. Podríamos estar varias páginas dando ejemplos.

 

La pregunta es ¿qué hará cambiar esto?, ¿es posible que Chile se atreva a tener otro modelo de Estado?. Un modelo de Estado que brinde a los territorios la capacidad real – dígase económica – de construir su futuro y su desarrollo. Sin duda esto es posible, cuando la ciudadanía reclame ese derecho, es la condición sin ecua non para que ello se lleve a cabo. Nuestro sistema político privilegia el centro, no sólo por una cuestión electoral, también por una cuestión de cultura política, de cómo se reparte el poder.

 

Debemos decir que esto no es una revancha contra el centro, aquí el enemigo no es Santiago, sino continuar un modelo de país que segrega a sus ciudadanos y ciudadanas, que permite que los poderes económicos expolien día a día nuestros recursos naturales y los conviertan en excedentes que además son enviados fuera de nuestro territorio nacional. Si hemos de creer en un desarrollo humano y sostenible debemos levantar un discurso regionalista, no como compensación para unos en contra de otros, sino como una manera de vivir mejor y darle a las generaciones futuras un país digno de sí mismo.

 

Esto sin duda actualmente no ocurre, tenemos un sistema que nos lleva a migrar, a tener zonas del país deprimidas económica y socialmente irrecuperables. Se inventan leyes y programas que finalmente no arreglan un problema que no tiene que ver con el territorio como parte del sistema nacional, sino con todo el sistema nacional.

 

Debemos ser capaces de poner en cuestión el modelo de Estado en su conjunto para dar salida a las soluciones y tener un país que equilibre y distribuya mejor los recursos, donde las empresas realicen un aporte real y sustantivo, no meras limosnas que compran líderes locales y parlamentarios.

 

La transformación no viene desde el centro, esto sería un error, debemos ser capaces de levantar a la ciudadanía desde abajo y poner en debate y rieles de cambio a un país que sufre de un exceso de concentración económico y político que estallará en la cara de las próximas generaciones.

 

Las regiones también son Chile, todas ellas contribuyen al día día del desarrollo nacional, no son una bolsa de votos y tampoco el patio de vacaciones de los empresarios y políticos en la capital, las regiones son fuentes de la cultura y esencia de la vivencias de cada persona. Pues como ya lo dijo Boisier, en nuestros territorios realizamos toda nuestra vida, por lo cual su desarrollo debe depender de ellas mismas.

 

Chile seguirá siendo Chile, no debe haber temor. Pero será un Chile diferente, más justo y próspero. Donde esa famosa palabra llamada igualdad podrá estar más cerca del ideal.

 

Nosotros los provincianos desembarazados muchos de los mitos y determinaciones de arriba o abajo de plaza Italia, tenemos la responsabilidad de construir ese país diferente, donde ser de región signifique ser el corazón de América y el Mundo si se quiere.

 

Por: Gonzalo Prieto Navarrete

Iquiqueño, Chileno

(Y a veces, cuando me dejan...ciudadano del mundo)

 


1Ver artículo publicado en la revista digital Redacción : 23 de Julio 2010 http://www.redaccion.cl/noticia-destacada/desigualdad-de-ingresos/

La Concertación... o la alternativa

La derrota no trajo consigo el recambio esperado; la coalición otrora gobernante fue incapaz de incubar en su seno los liderazgos necesarios para interpretar a la nueva sociedad chilena que emergió en conjunto o paralelamente a los 20 años de gobiernos de centro-izquierda moderada. Hoy las redes sociales, las televisión, la prensa digital, los cambios en la rapidez de la información, cuestiones que han transformado el tejido social global, no son ajenos a un Chile que interioriza valores liberales tanto en lo económico como en el quehacer social.

¿Cómo, entonces, una coalición de centro izquierda plantea algo distinto? ¿cómo se pueden reinventar diputados, senadores, alcaldes y jefes de partido que no han logrado captar ese cambio ciudadano? Una vez perdida la sintonía fina con el sentir ciudadano, la “nueva Concertación”, con herederos y practicantes de las mismas formas de conducir los espacios de poder, no se encuentra a sí misma, porque nuevamente piensa con un código diferente del que están pensando los ciudadanos y ciudadanas del país.

Es visible el hartazgo ante las prácticas de pasillos, los falsos consejos ciudadanos, las encuestas truchas y las frases hechas de: “ahora sí lo hacemos mejor”.

Es innegable el gran avance de los gobiernos de la Concertación en un sinnúmero de materias, pero también podemos constatar que muchos de esos avances han logrado, a largo plazo, mantener las brechas de desigualdad, entregar nuestros recursos naturales y estratégicos en manos de empresas multinacionales y sembrar el miedo como motor de movilización entre la ciudadanía.

Luego de siete meses de gobierno, la derecha tiene el panorama político muy claro: aquí todavía nos queda otro período. Por eso las disputas tempranas sobre el candidato presidencial.

Tenemos dos caminos claros, muy claros: o seguimos anhelando una Concertación reinventada, tuneada, recauchada, que no es más que los mismos con discursos efectistas, u optamos por construir la alternativa. Una nueva alternativa política que nazca de una nueva generación, no sólo política sino ciudadana, que tenga sintonía con el nuevo Chile y que recoja el legado pero sin sentirse atada a los fracasos y estancamientos.

Una alternativa que proponga un nuevo rumbo, basado en una nueva forma de entender la economía, la política social, la administración pública, los recursos naturales, la energía, la relación con América Latina y el mundo. Una alternativa que tenga como fin del desarrollo sostenible a los ciudadanos y no el crecimiento económico. Donde la meta sea ser feliz y no tener más.

Esa alternativa se construye en conjunto, de manera transversal, colectiva pero liderada a partir de la pasión y la convicción de que podemos hacer las cosas de otro modo y que no estamos condenados a vivir en un sistema económico y social como el actual eternamente. Que podemos demostrar que es posible abrir un nuevo camino y romper con el paradigma costo-beneficio con el que se construye el imaginario cultural dominante.

Para ello no nos debe agobiar lo contingente. Debemos prepararnos para asumir el liderazgo generacional y desde hoy construir la alternativa convocando a todos y todas, a sumar y abrir conversaciones y acción política. Cuando llegue el momento debemos estar listos para llevar a cabo lo que el nuevo contrato con la ciudadanía nos demanda y hacer posibles los sueños y aspiraciones de ese nuevo Chile.

Queremos seducir con las ideas y convocar con nuestra acción en un ejemplo de coherencia y de práctica política con mayúsculas, demostrando que el objetivo es el bien del país y no el mero cálculo.

El hijo debe dejar el hogar. Debe ser capaz de forjar su propio destino, tomando el lugar que le es propio. En eso consiste en construir la alternativa y esa alternativa la vamos construyendo todos y todas.

LOS COBROS VERGONZOSOS DEL TAG Un problema de todas y todos los Chilenos

LOS COBROS VERGONZOSOS DEL TAG  Un problema de todas y todos los Chilenos

Cuando mi amigo Hermann Mondaca me cuenta su historia, ser una víctima más del TAG, me produjo estupor evidenciar tan de cerca cómo el Estado chileno y en particular un gobierno de la concertación pudo generar una ley que no sólo vulnera los derechos ciudadanos de igualdad ante la ley sino que coloca la dignidad nacional en lo más bajo.

 

El problema de las víctimas del TAG en resumen es el cobro exagerado de deudas debido al artículo número 42 de la ley 20.410 que obliga al deudor no sólo a pagar su deuda, sino que debe además pagar una indemnización injusta y gravosa de 40 veces el monto de la deuda contraída. Ello tiene sin lugar a dudas a miles de chilenos y chilenas con la vida echa pedazos económica y psicológicamente. Nada más terrible que saber de un día para otro que tienes una deuda millonaria, que eres incapaz de asumirla y que incluso la cosa se puede poner peor sino la pagas.

 

Ante éste abuso increíble por parte del Estado chileno a sus ciudadanos, que genera una ley que abusa y además entrega un enorme beneficio a las empresas concesionarias que seguramente ya ganan lo suficiente. Se ha creado un grupo en FACEBOOK de ciudadanos llamados “Las Víctimas del TAG” que busca aglutinar a las personas, no sólo víctimas del abuso, también invita a todos y todas a protestar contra la ley y los perjuicios que ella causa.

 

Es sencillamente un abuso enorme, una falta de respeto a nuestra institucionalidad, que deja una vez más la imagen de un país que se vende al mejor postor, sin importar en caso alguno la vida de sus ciudadanos. Leyes a espaldas de la gente.

 

Éste no es el problema de unos pocos, sino de todos, pues en cualquier momento podemos ser víctimas del TAG. No tenemos otra forma que levantar la voz ciudadana y protestar por nuestros derechos.

 

La exigencia es la derogación inmediata del artículo 42 de la ley antes mencionada, responsable de los cobros desproporcionados, que no respetan la capacidad económica de los deudores. Si una gran empresa no puede pagar, existen miles de leyes y formas de salir del paso, ella se declara en quiebra, remata bienes, etc. Aquí el deudor está indefenso ante el sistema.

 

Nosotros, todos nosotros somos los únicos que nos podemos proteger a nosotros mismos y luchar contra éste y otros abusos que nos brinda el Chile bicentenario.

 

Les invito a unirse al grupo en facebook VICTIMAS DEL TAG y secundar las acciones que se vienen. El problema es de todos.

PUNTA DE CHOROS: EL FALSO TRIUNFO CIUDADANO

PUNTA DE CHOROS: EL FALSO TRIUNFO CIUDADANO

El Estado es, ese acuerdo social en que hemos de depositar nuestra confianza, en sus líderes e instituciones para no hacer de nuestra sociedad un lugar en él que cada uno hace lo que quiere. La afirmación anterior podría discutirse, pues en la realidad esto no sucede, pero es un ideal por el cual se trabaja. Pues mal que mal es el Estado, el debe velar por nuestras garantías y seguridad, brindarnos un rayado de cancha para saber por dónde jugar.

 

El caso de Punta de Choros ha sido evaluado como un gran triunfo de la ciudadanía sobre el gobierno, por fin el ciudadano le dobla la mano al gobierno y éste debe echarse atrás en una medida, que no comparto, pero que obedecía finalmente a un marco regulatorio, legal.

 

Si bien al igual que muchos otros ciudadanos chilenos proteste activamente a través de las redes sociales porque votarán en contra de la instalación de una Termoeléctrica a carbón en Punta e Choros, una vez votado, lo que cabría esperar son otras reacciones, pero en mi opinión se ha cometido un error al dar pie atrás y peor aún, que lo haya hecho el mismísimo Presidente de la República de Chile. Las razones, las siguientes:

 

En un Estado de derecho, se deben respetar profundamente las instituciones y las leyes, los mecanismos y los procedimientos. Al echar pie atrás, el Presidente vulnero al Estado, deslegitimo a las autoridades y además, puso a Chile en una situación de debilidad ante quienes invierten en el país.

 

En segundo lugar, el Presidente y su gobierno, han demostrado debilidad a la hora de defender sus posiciones, y no sólo eso, sino que al vulnerar la institucionalidad crea una situación peligrosa para la democracia, pues lo que se ha hecho es lo mismo que hacían los emperadores ante el circo romano, bajar o levantar el dedo según aplaude o abuchea el público. Ahora él, tiene la capacidad de decidir lo que quiera en función de como vayan las encuestas y como se mediaticen los temas.

 

Si el Presidente Piñera quería cumplir su palabra sobre las termoeléctricas, debió haber presentado un proyecto de ley que modificará tanto la institucionalidad ambiental, hiciera leyes más restrictivas, propusiera una reforma tributaria verde y diera un paso en el cambio del modelo energético del país, hacia uno que garantizará la generación de energías limpias y renovables. Su golpe de efecto en nada ayuda a los ciudadanos, es una cortina de humo porque debilita la capacidad de que existan medios reales y democráticos más allá del voto, para tomar decisiones importantes como estás.

 

Sin duda en Chile se está transformando el repertorio de las movilizaciones sociales, aquello es real, pero no nos engañemos, hay otros temas en Chile que no tienen la atención ni de facebook, ni twitter y menos de los medios y artistas nacionales.

 

Si abrimos la puerta a que en Chile se haga la voluntad del dedo, estaremos caminando no hacia una democracia, sino hacia al populismo.

 

Cuántos temas fueron desviados de la atención nacional, personas que están en huelga de hambre, funcionarios luchando por su derechos laborales y los secundarios movilizándose para contener el avance inminente de la profundización de la lógica del mercado en las escuelas.

 

La ciudadanía celebra, pero allí quedan aún el 99% de las termoeléctricas en todo el norte grande, que son las que dan energía día a día a mineras que contaminan el agua y explotan recursos que no volverán jamás.

 

El desarrollo sostenible implica un modelo de crecimiento que armonice la economía, la sociedad y el medio ambiente. Eso se logra a través de leyes, instituciones y una cultura hacia nuestro entorno natural diferentes.

 

Piñera hábil o erróneamente decide con el dedo lo que está bien o está mal, eso en mi opinión lo convierte en uno más de los populistas del continente. Y a nosotros los ciudadanos nos da un falso triunfo.

 


33 MINEROS VIVOS EN CHILE...

La felicidad que nos embarga a todas y todos los chilenos es inmensa. Los 33 mineros chilenos vivos. El año ha sido muy duro, pero las y los chilenos nos ponemos de pie ante la adversidad más cruenta, este momento es inolvidable.

 

Un abrazo a esas 33 familias.

 

VIVA CHILE MIERDA

Por un proyecto de Izquierda Contemporáneo y Verde

Por un proyecto de Izquierda Contemporáneo y Verde

 

La izquierda chilena debe aún realizar una profunda reflexión sobre su presente y su futuro. No caben más rodeos, pues la ciudadanía demanda claridad y firmeza. Que se materialice en un proyecto que convoque más que nunca a una nueva etapa del país teniendo presentes las complicaciones que conlleva la reconstrucción de gran parte de Chile. Es hoy cuando los partidos y organizaciones de izquierdas deben ofrecer una guía clara sobre su acción política y compromiso con todas y todos los chilenos, pero por sobre todo con quienes menos tienen, con quienes no tienen voz ante los medios, pero que reclaman en alto su derecho a vivir mejor y feliz.

 

Chile ha demostrado su enorme desigualdad ante la tragedia, su incapacidad para reaccionar como es debido y continuará poniendo en evidencia los problemas aún no resueltos de los millones que no tienen las garantías necesarias. Ante la derrota electoral y la crisis que hoy atraviesa el país, es que debemos reflexionar para construir un programa con las y los ciudadanos, un proyecto que seduzca y convoque a esa gran mayoría chilena.

 

En momentos de crisis emergen las oportunidades y ésta no puede ser la excepción. Debemos emprender una reflexión necesaria, profunda que nos permitan recuperar la confianza de las y los ciudadanos.

 

En la tarea es crucial el aporte de todos y todas, pero por sobre todo de las nuevas generaciones que demandan de la política, una política más clara, coherente y presente ante los problemas ciudadanos. Un proyecto que tenga en cuenta la ampliación de los derechos que Chile necesita si aspira al desarrollo integral. Ello no sólo depende de una cuestión meramente económica, sino que implica poner el énfasis en nuevo modelo de producción que haga sostenible nuestra vida en el planeta y al mismo tiempo combata la pobreza. Es la pobreza el objetivo número uno que todas las fuerzas de izquierdas, deben tener presente y movilizar sus acciones para su derrota definitiva.

 

Una izquierda contemporánea que atienda a la exigencias presentes en la actualidad, debe liderar un proceso de profundización de la democracia, descentralización del país, gratuidad en salud, aumento en la cobertura educacional, protección del empleo, diversificación de las fuentes energéticas con principal acento en las energías limpias, una posición vanguardista en la región latinoamericana promoviendo activamente procesos de integración, una transformación estructural de nuestro estilo de vida, ello requiere luchar por dejar de ser consumidores y convertirnos en ciudadanos.

 

El mundo se enfrenta a una amenaza compleja, nuestra relación con la naturaleza nos obliga a encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y el bienestar de la población. No es un tarea fácil menos aún en un mundo globalizado, pero debemos pensar y hacer porque ello suceda.

 

Las tareas son conocidas por todas y todos quienes pensamos que Chile debe tomar otro rumbo, un camino más feliz, más amable con nuestro entorno y con nosotros mismos. Un Chile que trabaje por acabar con los miedos, las desigualdades y las diferencias de toda índole. Pero a pesar de conocer las tareas, hemos sido hasta ahora tímidos en apoyar con fuerza las acciones para provocar esos cambios.

 

Los partidos deben adaptarse y escuchar atentamente. No debemos amarrar el futuro a alianzas que fueron necesarias en un contexto determinado, no podemos poner freno a los cambios que tenemos la responsabilidad de impulsar por un “acuerdo”. Es el momento de soltar amarras y navegar nuestro propio barco.

 

Esa es la posición valiente que debemos defender y articular un nuevo proyecto junto las y los ciudadanos explicando de manera distinta la política, democratizando nuestros propios partidos y organizaciones, cambiando nuestras prácticas y por sobre todo atreviéndonos ha realizar lo que en nuestro sentido más profundo sabemos que es lo correcto.

 

La invitación es al debate, pero también a la acción política, no dejemos pasar la oportunidad.

 

 

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FUERZA CHILE

FUERZA CHILE

 

Tras los duros acontecimientos vividos por nuestro país el sábado 27 de febrero, no cabe más que adherir con  solidaridad y condolencias por los cientos de compatriotas muertos y los millones de damnificados que suma a cada minuto la tragedia.

 

El análisis que podemos hacer ahora es temprano y sin lugar a dudas lleno de dificultades, pues nadie puede arrogarse la capacidad de enfrentar sin problemas una situación como ésta. Chile esta poco a poco poniendo en marcha sus diversos mecanismos institucionales y comunitarios al servicio de sus ciudadanos más afectados. Es de bien valorar la actuación temprana y personalizada de la propia presidenta y sus ministros, los cuales demuestran un conocimiento profundo del Estado y las herramientas que este tiene para abordar problemas complejos, no sólo las de tipo institucional y lega,l sino también la capacidad de “moverse” entre las diversas racionalidades que operan en la toma de decisiones. Como en todo se pueden tener reparos, pero este no es el momento adecuado para ello.

 

El resto del país ya está movilizado, como siempre, pues no es la primera vez que nuestro país está sumergido por la catástrofe y la desolación. La gente, pero sobre todo el pueblo, tienen memoria colectiva y reaccionan con el mismo coraje y entrega, tal vez incluso mejor , ya que el conocimiento es acumulativo y se pone a disposición de la solución de los problemas.

 

El proceso que viene por delante es aún más complejo y de largo plazo, la reconstrucción de la zona centro y sur de Chile. Y en esto debemos hacer una reflexión mayor, pues como dije antes debemos ser capaces de acumular experiencia y convertirla en conocimiento que permitan adelantarnos a los embates del futuro. Sin duda alguna nadies está completamente preparado, pero si podemos reducir los daños, previniendo y apoyando una reconstrucción con mayores niveles de calidad tanto en las viviendas como en el plano urbano. El desastre de gran magnitud revela también nuestras falencias y debemos poner atención en ellas para mejorar en un futuro. Pues lo que si sabemos es que ocurrirá denuevo, sólo que no sabemos cuándo.

 

La tarea es poner a disposición el conocimiento y la tecnología en ser capaces de adaptarnos mejor a los problemas que la naturaleza no pone delante. Un ejemplo es Holanda, quien ante el constante peligro de inundarse completamente ha puesto en marcha planes de emergencia e infraestructuras preventivas.

 

La tarea del Estado es relevante, pues no hay aquí efectos del mercado que vayan en ayuda de los más necesitados, es ahora cuando el Estado cobra su rol imprescindible de guiar y ordenar la sociedad. Más aún frente a la conciencia cada vez más internalizada de que debemos ser capaces de hacer un mundo más sostenible, es la oportunidad de cómo reconstruiremos luego de los momentos de angustia y dolor.

 

Desde los rincones del mundo enviamos quienes estamos fuera nuestra energía, pues sabemos que se necesita; y en mi caso personal esta reflexión que invita a adelantarnos y utilizar nuestra experiencia para mitigar de mejor forma los sucesos que son difíciles de prever y más aún, complejos de abordar.

 

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