Tenemos porque luchar
Cuando las estadísticas deciden qué es, o no es en el mundo actual. Nos parece que todo se simplifica, que todo se explica en porcentajes y que la sustancia queda ajena a todo análisis, a una reflexión más mesurada y profunda de la realidad en la que estamos sumergidos, pero de la que también somos participes.
La imagen inmediata, el posteo en 140 caracteres, es el cuento breve de la cultura resumida en la que estamos inmersos, donde los alumnos no entienden lo que leen y los profesores no saben lo que enseñan. Nos endeudamos para sentirnos bien, para borrar la fatalidad del peso de un sistema que parece no dar chance a la felicidad. ¿Será todo esto verdad?, o sencillamente exagero en una reflexión que tiene poco en su haber y mucho al debe.
Nuestra falta de confianza se encuentra presente en todo. Le va bien a los programas de denuncia, porque parece que devela aquello que siempre pensamos, pero nunca se comprueba. Un país descontento y con ganas de encontrar al mesías prometido que le saque de todos sus problemas.
Culpamos a todos y a todas de nuestras desgracias, pero no hacemos nada por comprometernos, nada por transformar nuestra realidad. Nos olvidamos que somos parte de una comunidad y quienes promueven una sociedad más colectiva y humana, se olvidan que aquello se hace con todos y no tirando de algunos pocos.
Los otros, los “que mandan” gozan de constatar día a día su tesis funesta: “somos tontos y nos deben decir qué hacer y cómo”. Sin embargo se encuentran incubando una sociedad que hace cuello de botella y estallará de un modo u de otro.
¿Qué haremos nosotros? Teniendo porque luchar, porque comprometernos y trabajar juntos. No basta con quejarnos, no basta con deprimirnos y escapar en el televisor o en internet. Podemos, debemos levantarnos y cambiar. Cambiar nosotros mismos y cambiar como sociedad, hacerla más humana. No hay que esperar a que otros lo hagan por nosotros, pues nadie lo hará.
Tenemos porque luchar, quien lo dude, le invito a verse a la espejo, le invito a ver al primer niño cerca. Se darán cuenta como yo, que vale la
... (pincha el título para continuar leyendo)La decisión del Príncipe

A casi 500 años de cumplirse el aniversario Nicolás Maquiavelo, imagino qué consejo le daría al “Príncipe de Chile”. Es imposible saberlo, pero una reflexión temprana sobre la candidatura de Claudio Orrego, no queda fuera de lugar en el actual devenir político de nuestro país.
Yo no conozco a Claudio Orrego, sólo lo he visto en televisión y he escuchado de él. Eso me convierte en la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas del país que pudieran tener la misma información al respecto. El tema es que “el príncipe” se ha embarcado en la travesía más difícil, pero una de las más heroicas del Chile actual. Tener aspiraciones presidenciales, y competir contra a élite de la clase política de la centro-izquierda. Esto, a lo menos merece nuestro más profundo respeto, ya que aún hay gente con voluntad de atreverse en un panorama gobernado por la razón política, y no por la convicción política.
El ex – alcalde ha declarado firmemente querer representar a su partido e interpretar una visión de una parte de los chilenos, esperando encantar al resto en lo que queda hasta el 2014. Aún nos falta por conocer su opinión en muchas materias, pero lo que no le falta a este señor, es coraje a la hora de seguir sus ideas. De eso en nuestro país queda poco, muy poco. Y debemos cuidarlo y ojalá producirlo en cantidades industriales.
Vemos como en muchos otros países no existen problemas en proclamar a los candidatos mediantes procesos democráticos. Y para quienes se les haya olvidado, ese proceso es una elección, y no una declaración armada a hurtadillas.
Un país como Chile, que tiene aspiraciones de Estado desarrollado, no puede sino hacer honor a dicha etiqueta dirimiendo sus conflictos, acuerdos y candidatos de modo democrático. Lo contrario, es no comprender lo que nuestro país ha intentado decir durante este último periodo de la historia (y en otros). Nuestra sociedad cree en la democracia, pero en la democracia con transparencia, no procedimientos truchos y a cuatro parede
... (pincha el título para continuar leyendo)IMPUESTO A LOS COMBUSTIBLES: ¿Impuesto verde?

La reforma tributaria trae a colación diversas discusiones relacionadas con el cambio en las reglas del juego. La UDI ha señalado que estarán dispuestos a apoyar la iniciativa del ejecutivo (la cual se desconoce aún) siempre y cuando se elimine o rebaje el impuesto a los combustibles. Sin embargo algunas voces, entre ellas el ex – ministro de Hacienda Andrés Velasco, señalan que sería un error dicha cuestión por ser el impuesto a los combustibles un impuesto verde.
Creo preciso abordar la discusión y conversar sobre qué es un impuesto verde,para qué sirve y si realmente el impuesto a los combustibles chilenos actúa como tal o esto es sencillamente una discusión semántica que esconde otro tipo de convicciones económicas.
Un impuesto verde es un instrumento económico que vía tributaria viene a compensar las externalidades negativas del mercado en un área específica. En éste caso, el uso de combustibles, sobre todo para el transporte público y privado en nuestro país tiene claramente externalidades negativas desde un punto de vista ambiental. La utilización supone contaminación entre otras cosas por la emisión de gases. Lo que se quiere explicar de manera práctica, es que el impuesto a los combustibles que tenemos Chile, sirve para compensar dicha externalidad pues a mayor cantidad de consumo, el usuario (es decur nosotros y algunas empresas dedicadas al transporte) pagan más. Lo que parece ser, es que se aplica una regla internacional común: el que contamina, paga.
Esto, desde mi punto de vista, es un engaño. Los impuestos verdes también tienen otras características, que significan que dicha recaudación se utiliza para la compensación de externalidades negativas a través de los presupuestos nacionales, regionales o locales, pudiendo así, hacer efectiva la mitigación del daño. En el caso chileno esto no es en modo alguno de esta manera, porque nuestra constitución prohíbe el uso de los impuestos que se recaudan para la afectación de cuestiones particulares (con algunas excepciones como las fuerzas armadas) y por lo
... (pincha el título para continuar leyendo)DESCENTRALIZAR PARA AVANZAR

“El desarrollo regional es un proyecto regional”
Patricio Aylwin Azocar, Presidente de la República de Chile 1990-1994
Campaña presidencial en 1989 en la ciudad de Concepción capital de la Octava región del Bío Bío.
La frase antes descrita es muy clara, si no son las propias regiones las que construyen un proyecto político que avance de manera sistemática a un proceso de regionalización en Chile, donde la descentralización sea no sólo política sino también económica y social, no podremos esperar nunca que desde el centro del poder se realicen cambios sustantivos en la materia.
Por ello las movilizaciones de la región de Aysén deben ser fortalecidas desde todas las regiones del país, porque sin lugar a dudas son la punta de lanza de un movimiento no sólo regional, sino nacional por la regiones. He señalado en ocasiones anteriores la necesidad de descentralizar Chile, los argumentos son de diversa índole, pero lo que podamos decir en términos teóricos sobre lo bueno que es defender nuestro punto, hoy cumple un rol de segunda línea – pero no significa que no importe – dejando como motor principal del cambio a la fuerza de los ciudadanos que se reúnen en torno a un objetivo común: mejorar las condiciones de bienestar y calidad de vida para sus territorios.
... (pincha el título para continuar leyendo)Wake Up Iquique !!!
La ciudad de Iquique es capital regional y contribuye con el mayor porcentaje de la creación de riqueza de la región. Una región marcada por la actividad minera, comercial y de servicios. Sus ciudadanos, iquiqueñas e iquiqueños venidos de todas partes parecen sentir con pesar como se construyen día a día grandes edificios, pero no parecen avanzar las obras públicas, la mejora en la salud o la educación, el acceso a mejores servicios. En resumen el crecimiento es para algunos pocos y no para todos.
Iquique duerme, duermen las ideas, los liderazgos responsables y la capacidad de reinventar una ciudad llena de posibilidades sin aprovechar. Sin lugar a dudas el estado de letargo de la clase política y empresarial de la ciudad contribuye a que la innovación no sea parte de nuestro ADN como comunidad y se prefiere la acción mediocre y poco acertada de autoridades y empresarios carente de toda visión global de una ciudad y una región.
Es fácil entonces caer en el populismo, ese que con tanto trabajo costó derrotar, el que construía parques pero que dejaba de lado a los consultorios. Hoy al más puro estilo del “pan y circo para el pueblo” celebramos la llegada de los artistas, pero desconocemos qué se hace para solucionar los problemas de la basura, el agua, el transporte público, la seguridad ciudadana.
Las y los iquiqueños sin importar procedencia y residencia deben ser capaces de romper con el estado de inmovilidad y despertar a la ciudad. Atrevernos a liderar una nueva ciu
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