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Nuestras Conversaciones, el blog de Gonzalo Prieto

TARAPACÁ Y UNA ALTERNATIVA VERDE.

TARAPACÁ Y UNA ALTERNATIVA VERDE.

Ciertamente la historia parece muchas veces repetirse, se crean sistemas y se acaban, surgen liderazgos que luego dan paso a otros distintos. Hoy el mundo después de más de cincuenta años de hegemonía del capitalismo, parece comenzar a ver como despiertan trazos de cambio. No es sólo América Latina, también Oriente Medio, también Europa, incluso también Estados Unidos. La democracia reclama una transformación profunda, pues la actual democracia liberal ha demostrado traer crecimiento económico pero no desarrollo social, menos aún humano.

 

Estamos frente a un estado de la cuestión complejo, nuestro medio ambiente natural sufre las consecuencias de nuestra producción sin sentido, nuestro consumo desenfrenado que es parte de un sistema cultural donde consumir es necesario para ser. No estamos absortos de todo ello, todo lo contrario, a pesar de saber, de ser conscientes es muy difícil ser capaces de desprendernos, pues muchos hemos nacido en él, somos producto de él. Es urgente entonces continuar construyendo la alternativa política.

 

La alternativa política significa: alternativa al capitalismo, alternativa a nuestro modelo cultural, social, ambiental y económico. No es una tarea fácil y probablemente no seremos quienes veamos los frutos del esfuerzo. ¿En qué eslabón nos encontramos de la construcción de ello? Yo al menos no sé identificarlo. Son estás palabras una sistematización colectiva, un encuentro en las diversas conversaciones de café, de pasillos, de discusión que a veces llega a ser violenta, porque en ello se nos va la vida. Es muy posible que la mayoría no tenga interés o aún no quiera ser parte de todo el proceso de cambio. Para convocarlos debemos de ser capaces de ser atractivos, ser capaces de comprender que el proceso se construye a partir de la convivencia con los problemas cotidianos que son la articulación sistémica de los problemas globales.

 

Nuestra región de Tarapacá es parte de todo aquello. Me atrevo a decir incluso que somos una versión exagerada del consumismo y crecimiento sin desarrollo. Nos hemos dejado ultrajar por los poderosos y pretendemos que nada pasa porque recibimos un buen sueldo a fines de mes. Incluso quienes no lo reciben también parecen conformarse porque han perdido la esperanza. Nuestros líderes locales siguen administrando las instituciones y el poder como se hacía hace 50 años, continúan sin entender lo que se nos viene. ¿Estamos dispuestos a trabajar en la construcción de algo diferente? Aunque eso significa navegar fuera de lo que tradicionalmente llaman el poder. E incluso si lo pensamos mejor, preferimos estar donde realmente debemos, en la calle movilizando los problemas y los cambios ciudadanos.

 

Muchos podrán criticar lo que hoy se plantea en estás líneas. A ellos les digo que toda construcción debe forjarse en la humildad, el trabajo duro y en la mirada colectiva. Somos testigos del fracaso de las aventuras individuales, porque o crean caudillos, pequeñas dictaduras locales, o crean mercenarios que saltan de partido en partido dañando la coherencia y sin resultado alguno para el bienestar de las personas que viven en la región.

 

Las banderas que debemos levantar son muchas, locales, nacionales y globales. Todas son importantes, todas son necesarias y requieren nuestro trabajo y convicción. Somos necesarios más que nunca, porque nadie más hablará de nuestros problemas, nadie más luchará por nuestros sueños y nadie nos preguntará cómo queremos vivir.

 

Defenderemos nuestra agua, nuestra tierra, nuestra gente, nuestro trabajo digno y protegido, nuestra salud, nuestra educación, nuestras ciudades, nuestros animales, a nuestros vecinos más pequeños y  también a los viejos, nuestras mujeres, nuestros derecho a decidir.

 

A todo esto es que invitamos a quienes quieran ser parte de un trabajo difícil, lleno de obstáculos y complicaciones, pero que se paga con la sonrisa, el abrazo, la voluntad colectiva de saber que vamos bien, que juntos construiremos una Tarapacá alternativa y verde. 

¿Qué nos jugamos con la aprobación del PRI Costero?

El próximo 25 de enero, el CORE, tendrá que tomar una decisión sobre el plano regulador intercomunal costero para las comunas de Iquique, Alto Hospicio y Huara. Al parecer la ciudadanía ha estado ausente del debate y de las implicancias que hoy tiene para los ciudadanos de las tres comunas descritas.

 

Hoy por hoy no existe regulación alguna para el sector costero de nuestra región, lo que permite bajo las diversas legislaciones vigentes realizar una serie de proyectos en el borde costero, pero éstas no cuentan con un marco regulatorio que impida algunas cuestiones que son importantes para el desarrollo. Claramente, tener dicho marco regulatorio o no tenerlo es una decisión política sobre qué y cómo se quiere que crezca la región.

 

Hay dos cuestiones capitales en la discusión del PRI costero, la primera es el establecimiento de una zona contaminante en el sector de patache, lo que posibilitaría la instalación de Termoeléctricas en nuestra región. Sin embargo, la propuesta del PRI indica que es posible construir dichas centrales, pero les obliga a poner los desechos en otro sector, concretamente a más de tres kilómetros, lo que podría ser un obstáculo ya que los costos de producción se encarecen. No hay claridad de cómo se protegerán patrimonios naturales tan importantes como los oasis de niebla, y se abre el debate sobre la perdida del costo de oportunidad que implicaría instalar una zona contaminante en vez de potenciar el turismo sustentable.

 

La segunda cuestión en el debate tiene que ver con el crecimiento inmobiliario de la región. Sabemos que estamos frente a unos precios realmente desproporcionados en comparación a otras regiones del país. El PRI viene a limitar el crecimiento de gran altura  y podría abrir espacio para planes alternativos de vivienda social. Quienes creen en el modelo del chorreo seguirán apoyando un crecimiento desenfrenado que sólo beneficia algunos pocos y deja sin vivienda a miles de tarapaqueños que desean adquirir una vivienda digna a un precio justo.

 

El pasado mes de febrero se abrió un periodo de consulta ciudadana sobre el PRI costero, pero las posiciones que se presentaron a favor de no tener una zona contaminante en la región fueron desestimadas. El CORE debe decidir si tener un plan regulador que avance, aunque no sea todo lo que quisiéramos, o seguir con una región desregulada y donde los proyectos que vienen no garantizan sustentabilidad ni económica, ni social, ni ambiental para la región. Creo que debemos optar por tener una actitud seria y comenzar con el pie derecho en estas materias, dejando el desorden y los intereses económicos fuera y tomar decisiones pensadas en el futuro regional. No hay soluciones infalibles, pero sí podemos avanzar pasos importantes.

 

Ahora sólo nos queda esperar hasta el viernes 25 la votación del CORE, que luego será elegido por voto popular y se espera de ellos seriedad y compromiso con la región. 

Entrevista completa diario La Estrella de Iquique.

El día de ayer se publicó en el diario La Estrella de Iquique una pequeña columna mía sobre mi opinión del último informe del Banco Central y las señales para preveer una posible burbuja inmobiliaria en el país. Entiendo que por razones editoriales no siempre se publica toda la entrevista, es por ello que un día después me permito publicarla en blog para quienes estén interesados puedan conocer en profundidad mi opinión. 

Agradezco al periodista quien tuvo la gentileza de pedir mi opinión al respecto. Dejo aquí las 8 preguntas y respuestas. 

1-       El presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, presentó esta  mañana el 42° Informe de Política Monetaria (IPoM) y reiteró su preocupación por la evolución que ha experimentado el mercado inmobiliario chileno. ¿Qué puede usted comentar de estas declaraciones?

R: La respuesta del Banco Central va en la dirección contraria a la sostenida por las inmobiliarias y la Cámara Chilena de la Construcción, que han negado sistemáticamente los riesgos por los que atraviesa el país incubando una burbuja inmobiliaria. Las señales, ya lo he dicho a través de mi blog, y se confirma con lo expresado por otros expertos. Tenemos un alza en los precios, un relajo en las condiciones para entregar créditos y mucha inversión en el sector, donde en muchos casos en el país se han cambiado los usos de suelo para construir edificios y casas. El Banco Central esta tomando buena nota de la situación, la economía chilena siempre se ha destacado por ser moderada y prudente, por lo tanto no es otra cosa que poner paños fríos a una situación que si sigue el mismo ritmo puede ser complicada para el país. 

 

2. ¿Qué le parece que respecto al último informe haya un alza de un 2,6% en los precios del sector inmobiliario?

R: El alza es una señal de lo que hemos dicho. El aumento del precio en el mercado inmobiliario se produce porque la demanda es mayor, es decir que la gente tiene dinero para comprar y quiere comprar. Muchas empresas hoy no sólo venden en verde, sino que también en blanco, el mercado es atractivo y en un sistema como el nuestro donde el bienestar es precario o casi inexistente muchos piensan que adquirir una casa o un departamento es la solución a sus finanzas, eso no es necesariamente así. En mi opinión estamos incubando una burbuja, eso se nota particularmente en Iquique pero aquí nadie dice nada. 

 

3. ¿Estamos frente a una burbuja inmobiliaria?

R: Creo que estamos incubando una burbuja, la estamos comenzando a inflar de a poco. Por ello el Banco Central se encuentra tomando medidas preventivas. Sin embargo, no son suficientes porque el banco no querrá afectar una inversión con tantos intereses. Aquí lo mas importante es educar a las personas, sobre todo a los jóvenes profesionales que se entusiasman rápido, pero no realizan una previsión de largo plazo de los contextos económicos. Comprar casa o departamento siempre será una buena inversión, pero si no se tienen las garantías de pagar durante 30 años una hipoteca luego lo pagarán muy caro y nadie vendrá a ayudarles. Como ejemplo tenemos a los Estados Unidos y España donde muchos han sido sacados de sus casas por la policia por no tener como pagar. 

4. ¿La causa de los precios altos podrían ser a raíz de los estándares crediticios se han vuelto algo menos estricto?

R: El alza de los precios tiene varios factores, entre ellos el aumento de la demanda producto de que los bancos otorgan créditos con menos obstáculos. Hay ocasiones donde son estrictos en las condiciones, pero entregan más dinero del que una persona puede pagar. Otro factor a destacar es el aumento de la población en algunas ciudades, Tarapacá es la región que más crece y la ciudad por lo tanto se expande, la pregunta de fondo es: ¿existe estratégia en la región para frenar una burbuja? yo creo que no. 

 

5. ¿Qué nivel de riesgo existe ante el incremento de los precios en el sector inmobiliario?

R: El riesgo no sólo está en los precios, sino en el bajo interés y la flexibilidad en las condiciones del crédito. Si comienzas a entregar crédito a quien no podrá pagar, estarás creando un problema enorme, una burbuja, pues los precios siguen aumentando, los bancos siguen prestando y cuando se les acaba para prestar ellos piden prestado, es un círculo vicioso difícil de romper, pues la autoridad política no suele reaccionar a tiempo. 

 

6. ¿Para el comprador de un inmueble es una garantía para futuro esta alza de precios?

R: Decirle nuevamente que comprar un inmueble por lo general siempre ha sido una buena inversión, pero para quien puede permitírselo, de lo contrario cuando no pueda pagarlo se estará metiendo en un buen lío. El alza de los precios sólo beneficia a los inversionistas y empresas del rubro, las personas comunes y corrientes sólo sueñan con su casa propia, y de aquello se aprovechan las estratégias de venta. 

 

7. ¿La burbuja inmobiliaria nace en función de satisfacer al inversionista?

R: La burbuja inmobiliaria nace de la falta de control. Quienes piensan que el mercado se regula solo, la historia real le podrá contestar varias veces que se equivoca. La burbuja tiene muchas variables, pero entre ellas la más importante es la ambición y la necesidad de querer tener. Lo que nos enseña la experiencia internacional es que cuando las burbujas revientan los inversionistas nunca dejan de ganar dinero, estos los mueven por todo el mundo y no hay gobierno que sea capaz de controlarlos. Los Estados han perdido poder frente al poder financiero y no hay señales firmes de que tengan la intención de recuperarlo. 

 

8. ¿Qué se puede esperar en Iquique respecto al alza de precios siendo que en la ciudad hay terrenos considerados entre los más caros de Chile?

R: En Iquique, se producen varios factores. El alza de precios tiene origen tanto en el contexto nacional como cuestiones locales como la escasez de espacio físico para continuar construyendo, lo que provoca el aumento en el precio del suelo. La situación económica de Iquique particularmente el sector de la minería provoca un distorsión en los ingresos, éstos son más altos que otros sectores de la economía y por lo tanto se convierten en un cliente privilegiado. Pero de aquí surgen las preguntas de siempre: ¿hasta cuándo nos durará la minería?, ¿hasta cuándo seguirán los buenos sueldos? Nuestra ciudad tiene la historia suficiente para saber que todo boom se acaba y hasta hoy no hemos sabido elaborar estratégias sustentables que den futuro a nuestra economía local. Cuando el dinero circula todos estamos contentos y nadie quiere escuchar este tipo de discursos, pues parecen fatalistas, pero cuando las cosas ocurren no se puede volver atrás y la recuperación tarda mucho tiempo y los que pierden, no le quepa la menor duda, es la clase media y los más pobres. Deberíamos comenzar a pensar en planes alternativos.

 

 

Chile y la cultura del happy hour

La revolución francesa sigue siendo un proceso interesante de estudiar y recordar para quienes sabemos que la historia nos permite comprender el presente y tal vez saber que ocurrirá en el futuro. Las revoluciones son procesos largos, aunque a primera vista parezcan cuestiones fortuitas y rápidas. 

En la época que da contexto a la revolución francesa hay un hecho que marca un hito en la explosión de la rabia de las masas contra la aristocracia. El suceso es la subida en el precio del pan. En una población muy empobrecida, para la que el principal – y en muchos casos único alimento – era el pan, su precio afectaba directamente a miles de franceses que no tenían para comer. Cuando el sistema, con todas sus falencias, toca algo tan elemental para una gran mayoría, que además sufre de otros tantos males, puede que sea imposible sostener alguna explicación y contener la rabia que todo esto produce.

La gran filosofa política Hannah Arendt nos habla en “los orígenes del totalitarismo” sobre la relación entre las clases intelectuales y las masas populares. Su relación estrecha es la condición necesaria para poner en marcha procesos revolucionarios y también totalitarios. ¿Por qué? Su relación propicia que las grandes masas adquieran el contenido necesario para darle sentido a la fuerza social, darle un propósito. Y las masas permiten a las y los intelectuales reproducir sus ideas y premiar el esfuerzo intelectual de quienes la producen.

Si tenemos en cuenta estas condiciones, comprender lo que hoy pasa en nuestro país podría ser esclarecedor. Al menos en lo que a mi opinión respecta, nuestro país vive en la cultura del Happy Hour. A pesar de tener rabia contenida, un proceso latente de disconformidad con las instituciones y el sector privado, aún no se cumple ninguna de las dos condiciones necesarias. No existe una situación económica que toque alguna fibra elemental de las personas con la cual gatillar un proceso en marcha. Tampoco hay una relación estrecha entre intelectuales y las grandes masas, por lo cual los estallidos sociales de los cuales hemos sido testigos aún no tienen la capacidad suficiente como para afirmar que estamos ante el inicio de la nueva revolución chilena. Todo lo contrario.

Por ahora, las y los chilenos pueden continuar endeudándose, usar las tarjetas de crédito para continuar saliendo a tomar el happy hour, aunque al mismo tiempo sientan que las empresas y el Estado les juegan cada día una mala pasada. Pero insisto, allí viene el banco con otra oferta, otra ampliación a la línea de crédito que va – por el momento – metiendo debajo de la alfombra los rencores de un país en completa desigualdad.

Los intelectuales en su mayoría son cooptados por un sistema universitario deficiente que provoca un círculo vicioso de clientelismo intelectual y crítico. Si dices esto o lo otro no te apruebo tal o cual proyecto. Esto pasa sobre todo en las ciencias sociales más carente de recursos frescos. Los intelectuales están atados –algunos porque así lo prefieren – a los juegos del mercado, otros simplemente quieren ser el trending topic y buscan más fama que penetrar en las clases populares para provocar un cambio de fondo.

Sin embargo, a pesar de no estar las condiciones necesarias aún para una explosión social mayor, hemos sido testigos de pequeñas erupciones que seguirán gestándose y aguardando el momento en que gatille todo. Muchos por ahora seguirán tomando su happy hour, contentos porque la maquinita aún les dice “aceptado”.

Aysén, Calama, Freirina, los estudiantes, los endeudados de las casas comerciales, todas estas son pequeñas erupciones de un volcán mayor. Las personas mantienen una rabia latente contra un sistema político que ya no les convence, en el cual ya no confían. Cuando el malestar pase a ocupar la esfera de lo económico, en mi opinión, estará completo el proceso y veremos como todo comienza a encadenarse de tal forma que ya no será un proceso relativamente aislado, sino un efecto sistémico.

¿Será que debemos predecir el futuro? En el sistema capitalista se viven los llamados ciclos económicos, el nuestro ya está dando pequeñas señales de deterioro, porque no puede abstraerse de un sistema económico mundial que se encuentra destruyendo a millones de personas, sus sueños y seguridad. ¿Tendremos que esperar el momento crítico para reaccionar? Posiblemente así sea. Tendremos que esperar al igual que la revolución francesa a que nos suban el pan y que por fin la clase intelectual rompa con la aristocracia cuestionando un sistema opresor y finalmente, tomar partido por las grandes masas populares que llevarán a nuestro país a una nueva revolución.

 

lee también http://www.elquintopoder.cl 

Temporada de Cores y maletines negros

Temporada de Cores y maletines negros

Nuestro país se ubica entre los menos corruptos del mundo según índices internacionales. Tiene un 7,2 de un máximo de diez lo que significa que es un país “muy limpio”. Pero al parecer todo ello no se condice con las conversaciones de cafés y pasillos que hablan día de a día de la corrupción y las prebendas entre el Estado y sus políticos, junto con varias empresas que buscan beneficios. Sólo basta ver lo que pasa en la CNA y las universidades privadas.

 

En diciembre se votarán - al parecer - nuevamente los consejeros regionales. El lector sabe o debe saber que un consejero o consejera regional es una autoridad de gran importancia en todas las regiones de nuestro país, ya que ellos toman decisiones por miles de millones de pesos que tienen correlato en todos los proyectos públicos en diversas áreas. Ellos hasta ahora son elegidos de manera directa por los concejales.

 

No existe fórmula estricta, no me refiero al mecanismo de elección, sino a cómo deben designarse los candidatos y finalmente el criterio con que esto se lleva a cabo. Ustedes deben saber que algunos partidos políticos deben someter a instancias partidarias a los candidatos, luego se confecciona una lista de candidatos la que finalmente se vota. Pero algunos no tienen un mecanismo definido y es aquí donde comienza la danza de los maletines negros.

 

Porque los CORES deciden tal cantidad de dinero público, que muchos ponen ojos en las posibilidades de incidir en cientos de proyectos que son aprobados por ellos. Ser CORE es estratégico, es clave y la prebenda está a la vuelta de la esquina.

 

Responsablemente, existen muchas dudas entorno a la elección de los CORES, algunos concejales eligen a miembros de su familia y existe la clara sospecha de que muchos que quieren ser elegidos compran sus votos. También hay otros que les ponen precios.

 

Las y los ciudadanos debemos ser capaces de fiscalizar estos posibles hechos de corrupción, que dañan la democracia y las instituciones. Debemos exigir transparencia y acabar con los maletines negros que rondan por las regiones buscando no sólo votos, sino influencias que trastornan los verdaderos deseos ciudadanos.

 

Debemos exigir que quienes supuestamente reciben dinero a cambio de un voto nos muestren sus estados de cuenta y se clarifique de dónde aparecen los ingresos “extra”. 

El Riesgo de querer vivir de las rentas

El Riesgo de querer vivir  de las rentas

Desde hace un tiempo las personas en la región de Tarapacá han ido comprando casas y departamentos con la intención de ahorrar e invertir, esperando que en el futuro las rentas permitan tener un mejor "pasar" debido a la inseguridad de nuestro sistema previsional. Sin embargo las fórmulas de invertir en inmuebles traen consigo peligros. Ya conocemos qué pasa cuando se revientan las burbujas.

 

En un país con un Estado tan pequeño como el nuestro, donde las fuerzas del mercado actúan sin clemencia, ni regulación alguna, donde las personas deben pagar por casi absolutamente todo, donde la abstención en la participación electoral parecen ser un claro descontento con un sistema económico y social que desampara. Las personas buscan una fórmula para asegurar su futuro, en esa búsqueda se han encontrado con la compra de casas y departamentos, con la cual en el futuro esperan una rentabilidad X. Sin embargo no ponen atención al escenario global, a las enseñanzas de inflar una burbuja que luego puede causar enormes daños.

Pero se nos tiene “bien enseñados” para no quejarnos y estar contentos mientras la tarjeta de crédito aguante. Tenemos presente el problema de nuestra seguridad, nuestra vejez, nuestra seguridad económica. Somos inteligentes y sabemos que nuestro sistema previsional no es malo, sino pésimo. Dicho sistema no nos garantiza una jubilación digna y por ello debemos adaptarnos, buscar una nueva forma de estar seguros para cuando ya no podamos trabajar.

El presente artículo quiere explicar los peligros por los que cruzan los miles de ciudadanos de Tarapacá cuando ven en la fórmula del inmueble la posiblidad de querer vivir de las rentas. Debemos entender qué provoca nuestra pequeña burbuja.

En la ciudad de Iquique se presentan los siguientes factores que promueven la creación de una burbuja inmobiliaria:

 

  1. Falta de espacio físico: Nuestra ciudad carece de espacio para continuar construyendo hacia el sector sur, con lo cual provoca un aumento en el precio del suelo.
  2. Aumento en el precio del suelo: Como es evidente el aumento en el precio del suelo provoca también un aumento en los costos de la construcción, lo que finalmente aumenta el precio de la venta de inmuebles.
  3. Inflación de salarios producto de la minería: La minería también provoca un fuerte aumento en los salarios en los distintos segmentos del mercado del trabajo, por lo cual a mayores salarios, también aumentan los precios de los inmuebles.

Los tres factores asociados a la inseguridad que tienen las personas en un futuro económico al llegar a la vejez, permiten tomar la decisión más racional aparente. Comprar casas y departamentos para asegurar un futuro, una renta de la cual vivir cuando la jubilación sea escasa.

Para las empresas inmobiliarias esto es un escenario ideal, también lo es para la economía local y toda la cadena de producción asociada a la construcción. Sin embargo comienza a inflar no sólo una burbuja inmobiliaria sino un futuro insustentable para aquellos que ponen sus esperanza en la renta futura.

Al aumentar la venta, las inmobiliarias ya no sólo venden en verde, ahora también en blanco. Los bancos otorgan grandes créditos a muchos años, 20 o 30 para quienes estén dispuestos a comprar. Un círculo vicioso que recientemente rodó por los suelos en Estados Unidos y Europa. Las personas sacan sus cuentas, se paga gratis, lo arriendo en verano, el negocio es increíble (mucho de él libre de impuestos lo que genera un gran mercado negro en la ciudad, otro más) y ya todo está listo.

Sin embargo el riesgo es inminente. Pueden suceder varias cosas. Una de ellas es que crezca la oferta y los precios comiencen a bajar. Lo que significa que la tasa de retorno ya no es la esperada (lo que la gente espera ganar una vez pagada su inversión) y el negocio deja de ser tan redondo como se pensaba. Si te compras un departamento a 25 años y en 15 años la minería comienza a decaer debido a la disminución de contratación (despidos pues las mineras ya no necesitarán tanto personal, sino veáse el caso de las salitreras o pesqueras) la falta de pago de las hipotecas y la puesta en venta de muchos que volverán a sus regiones de origen, puede causar un efecto en cadena doloroso para la región y también para el país.

Nuestra política de vivienda social parece quedar en el olvido, no hay fórmulas alternativas como la restauración de barrios o el reacondicionamiento de sectores que hoy tienen viviendas en mal estado y que podrían ser objeto de un intervención importante para asegurar un futuro mejor a miles de familias que no tienen como comprar una casa. No parece ser tema de conversación política, menos aún pública, porque todo va bien y estamos acostumbrados a reaccionar cuando ya no hay nada más que hacer. ¿Dispuestos a correr el riesgo?

Libertad, prensa escrita y televisión.

Libertad, prensa escrita y televisión.

A la sociedad que aspiro, es una sociedad abierta, pluralista y que defienda la libertad. Sin embargo deberíamos hacer el ejercicio intelectual de definir a qué libertad me refiero. 

 

La libertad que no permite el sufrimiento de un grupo social determinado. De no ser así la libertad que oprime a otros no será plena.

 

Recientemente dos cuestiones han pasado para mi gusto desapercibidas en el debate nacional. La primera es el cierre por parte del gobierno de Sebastián Piñera del diario La Nación. En segundo lugar se ha vuelto a tocar la discusión sobre el rol y el contenido de la televisión a propósito del programa de las Argandoñas. En todo esto la política parece estar en deuda y más aún las acciones concretas para resolver dichas cuestiones.

 

En el caso del ya cerrado diario La Nación, estamos ante un atentado al pluralismo, a la diversidad de opinión, a la posibilidad de elegir  - que tanto defiende la derecha -  entre un contenido y otro. Sobre todo porque en nuestro país la concentración de los medios, tanto económica como en su capacidad de crear y reproducir discursos que preforman la opinión pública es ya nociva. Y cuando no existe capacidad en el mercado (porque el mercado está lejos de ser perfecto) para brindar esa pluralidad, al Estado le corresponde no poner su propio discurso en forma de panfleto, sino garantizar la diversidad de contenidos, para este caso la prensa. Ello no tiene un valor económico, tiene un valor democrático que se condice con una visión de sociedad que claramente no es la de este gobierno.

 

En segundo lugar está la burla social que significa un programa como el que hoy emite una canal público, financiado con dinero de todos los chilenos y chilenas, que da una bofetada a la pobreza, a los valores del mérito y el esfuerzo. La discusión de la CASEN parece un chiste malo al lado de tamaña estupidez.

 

Es cierto que aunque yo encuentre el programa estúpido, éste tiene la libertad de emitirse. Sin embargo y bajo el mismo argumento de garantizar la pluralidad en los contenidos televisivos esto no puede admitirse. Porque sencillamente con dineros públicos no podemos seguir alimentando lo mismo, y con el mismo dinero podemos dar oportunidad a una infinidad de proyectos audiovisuales diferentes. Debemos garantizar la diferencia, y acabar con el paradigma fundamentalista de que todo debe estar bajo la evaluación de los beneficios económicos.

 

Toda concentración es perversa, pues conduce a sistemas totalitarios, donde la diferencia es opacada e incluso erradicada con violencia. Debemos construir una sociedad distinta que defienda el derecho a la libertad de expresar en igualdad de condiciones todas nuestras ideas. 

Las destripadas elecciones municipales de Tarapacá.

Las destripadas elecciones municipales de Tarapacá.

Suelo decir con frecuencia que Iquique (y esto extendido a toda la región) es Macondo. Que aquí se cruzan gatos con perros, elefantes con jirafas y que todas las lógicas de la política nacional sufren transmutaciones debido a los diversos factores de nuestra flora y fauna política. Sin embargo esto no parece ser tan así cuando lo miramos con detención. Ya que si miramos el país podremos fácilmente encontrar coincidencias. A mí la que más me llama la atención es la inexistencia de una fuerza política alternativa articulada y coherente, junto con dejar que los de siempre gobiernen por nosotros a costa de una actitud pasiva, sin compromiso.

 

Otra vez elecciones municipales, la concertación fuera del poder, la derecha mucho mejor articulada gracias a las virtudes que tiene estar en el gobierno, pero no exenta de precariedades. Vemos como en nuestra región corren los más increíbles pactos y sub-pactos, como la falta de alternativa política da paso a la especulación más terrible del poder, donde el populismo, el acarreo y el dinero finalmente se queda con la corona del nuestro pequeño reino.

 

Citando a Ascanio Cavallo en su última columna de la Tercera: “la concertación se murió”. Y cómo no, si su candidato Alcalde oficial parece haber quedado fuera de la carrera antes de comenzar, ya que los trapecistas de nuestra política local saltan de un lado al otro en busca del empleo, el proyecto o la licitación. Soria se convierte en el botín, en el árbol que da más sombra o para decirlo mejor, el árbol que les devolverá la pega.

 

La concertación en Tarapacá no tiene proyecto, ni visión y menos aún compromiso. No obstante algunos dentro de sus partidos, en las que me cuento yo mismo, tenemos la convicción de generar dicha alternativa política. Por eso que está crítica de forma clara es necesaria para volver a construir.

 

Nuestro sistema electoral en el caso de los concejales nos pone a destrozarnos entre nosotros, buscando hacerle la zancadilla al compañero de lista. He podido ver como muchos de los concejales electos están felices al lado del Alcalde de turno, apareciendo en las fotos, muy seguros, pero sin decir una sola palabra, sin proyectar ningún futuro.

 

En la calle la gente arde en demandas justas e incluso hasta domésticas. Se ha creado un sistema clientelar muy difícil de romper, muchos dirigentes vecinales encuentran en la campaña el momento propicio para pedir plata, solucionar sus cuentas. El voto a cambio de cualquier cariñito, de no ser así tu posibilidad se vuelve poco atractiva.

 

El dinero corre a manos llenas, muchos concejales se vuelven las niñas bonitas y también algunos candidatos. ¿Por qué? Muy fácil, yo te financió y tu me votas para CORE. Pero parece que está vez la cosa quedará algo atravesada porque es muy posible que la venta de votos a CORE no pueda efectuarse debido a que estos serán prorrogados durante un año más en sus funciones debido a la discusión de su elección popular.

 

¿Y qué nos queda? Una parte de la ciudadanía está desencantada, pero que por omisión permiten que sigan votando los mismos, los mismos que acostumbran a regalar el voto por un canasto familiar. No sirve de nada hacer crítica mirando desde el televisor si realmente no se involucran en los procesos de cambio de la política y la sociedad en que vivimos.

 

Algunos preguntarán ¿para qué?, total mañana trabajo igual. Yo les digo muchas gracias, gente como usted tiene a nuestro país sin educación de calidad, con una salud tan precaria que sale más barato comprar el cajón que pagar el tratamiento. Que a punta de completadas y platos únicos suplimos un Estado ausente. Pero sabe qué, la culpa no es solamente de los políticos, como usted fácilmente suele argumentar, también es suya, que prefiere ver tranquilamente la tele desviándose de tal forma que permite que todo esto ocurra.

 

¿Todo está tan mal? Sí, lo está. Sin embargo hay esperanza, hay alternativa porque somos muchos en todo el país los que estamos por hacer el difícil y largo trabajo de cambiar Chile. Ustedes pueden quedarse si quieren sentados en sus sillas, esperando a que otros resuelvan las cosas por ustedes. Pero en una de esas, lo que están leyendo les despierta y les enoja lo suficiente como para indignarse y levantar la voz. Salir y hacer algo por cambiar ustedes mismos, por cambiar sus barrios, sus ciudades y finalmente su país.

 

Esa es la convocatoria, para que todos y todas se levanten, se comprometan y marquemos la diferencia, comencemos a construir la alternativa política, social, económica, regional y ambiental en nuestra región y el país. Nos merecemos un lugar mejor para vivir, nos merecemos una sociedad justa, meritocratica, nos merecemos un nuevo mercado, nos merecemos un mundo limpio y sustentable. Pero todo eso sólo depende de nosotros. No hay excusa, ahora la decisión es suya.

 

¿Qué nos jugamos en estás municipales?

Cada cuatro años “renovamos” en Chile a alcaldes y concejales, lo cual representa una de las elecciones más importantes, puesto que si lo pensamos bien los gobiernos comunales son los responsables de la mayor parte de la solución o agendas de desarrollo de una ciudad. Son precisamente los Alcaldes quienes pueden liderar procesos transformadores o simplemente administrar una institución, en la que insisto tiene un tremendo potencial para realizar cambios cercanos a las personas.

Nuestra región tiene una cualidad particular, es de las pocas regiones donde los colores políticos tradicionales no operan simétricamente con la lógica nacional. Todo parece estar cruzado.

Debiéramos preguntarnos ¿quién quiere algo distinto? Cuando me subo a un colectivo, o hablo con gente en la calle lo primero que te encuentras es la queja, la crítica sobre la ciudad. Entonces piensas la gente quiere un cambio, ya no quiere más de lo mismo, se aburrió de las promesas que nunca llegan o que llegan sólo para algunos. ¿Y si eso fuese cierto?, sigo preguntándome ¿qué ocurre con todo eso el día de la elección? Porque sencillamente se elige a los mismos y muchos de ellos con amplias mayorías.

Algunos hoy confían en el nuevo escenario electoral, creen que la elección automática y el voto voluntario traerán a esos disconformes, a esos que están aburridos de lo mismo a votar por alternativas, por dar un giro a lo de siempre. ¿Qué podemos hacer? Nada, sólo esperar. O convocar a todos quienes están disconformes, aburridos, apestados de siempre lo mismo. A manifestarnos a través de la urna y brindarnos una oportunidad de cambiar, de tener otra ciudad, otra región.

Porque si decidimos no ir a votar, no manifestar nuestra posición en el voto el próximo 28 de octubre, estaremos votando por omisión para que todas y todos aquellos que dices que no te representan sigan gobernando y con ello seguiremos con los peores resultados en educación, la deficitaria atención en salud, con nuestras calles rotas e inseguras, con una desigualdad escondida pero que existe allí donde vamos.

Diremos no a proteger el agua, diremos no a mejorar la calidad del empleo, diremos no a una ciudad limpia, diremos no a una ciudad segura (que ya no es sólo el asaltante de la esquina), diremos no desterrar la corrupción de nuestros municipios.

Lo que nos jugamos en estas municipales es la oportunidad de cambiar, es la oportunidad de tener voz y voto en lo que queremos para nuestras comunas. La oportunidad de demostrar con nuestra acción toda esa energía que utilizamos durante el resto de los cuatro años antes de la próxima elección.

 

Siete colores para cambiar Alto Hospicio

Siete colores para cambiar Alto Hospicio

Los desafíos más difíciles son los que nos motivan a enfrentarlos y superarlos. Alto Hospicio diverso, tierra de oportunidades, sueños y logros de miles de ciudadanos que cada día se esfuerzan por un futuro mejor para ellos y sus hijos.

Siete colores para cambiar Alto Hospicio

 

Medio Ambiente: Un Alto Hospicio limpio para tod@s que apueste por la energía renovables y el transporte digno.

Gobierno Local: Un municipio que gobierne la ciudad y no sólo la administre, debemos pensar el futuro de nuestra ciudad con más participación ciudadana.

Planifica tu ciudad: Nuestra ciudad crece y crece en población, debemos prepararla para el futuro, donde los espacios puedan ser disfrutados por todos.

Igualdad de género: Una ciudad moderna avanza en la igualdad entre hombres y mujeres, siendo ejemplo de lucha contra la discriminación, abriendo oportunidades y derechos.

Seguridad ciudadana: No se puede ser feliz si estamos inseguros, la comunidad debe proteger a los suyos. Autoridades y ciudadanos por una ciudad sin violencia y delitos.

Salud de Calidad y Gratuita: Tenemos derecho a que se nos trate con dignidad, sobre todo cuando nos sentimos más vulnerables. La salud es un derecho no un beneficio.

Educación Gratuita y de Calidad: La base de una sociedad más justa y sustentable es nuestra educación, no sólo para lograr mejores trabajos, sino para formar ciudadanos. La gratuidad y la calidad deben ser intransables.

Un sueño llamado Alto Hospicio

Un sueño llamado Alto Hospicio

La comuna de Alto Hospicio, llamada así desde el año 2004, ha sido siempre el símbolo de un sueño, individual y colectivo, muchos vinieron aquí solos con la esperanza de traer a sus familias, de cambiar sus vidas, de tener un futuro mejor. En un clima desértico difícil para quienes estaban acostumbrados a verdes campos, lograron amar su tierra, su nueva tierra, la que ha visto crecer a sus hijos y sus nietos. Porque aquí vieron por fin cumplido el sueño de la casa propia, donde el esfuerzo y la valentía de miles hacen hoy de nuestra comuna un ejemplo para todo el país.

Tristemente también hemos sido víctimas del maltrato mediático, donde los terribles asesinatos a hijas de nuestras comuna marcaron nuestra identidad hasta hoy, y el concepto del esfuerzo ha pasado a llamarse pobreza extrema. Los prejuicios son muchos, pero éstos tienen interpretaciones diferentes dependiendo el ojo con el que se mira. Porque donde algunos ven calles polvorientas, otros vemos la siembra de las ilusiones de miles de familias que vienen aquí en busca de una vida mejor.

No se trata de tapar el sol con un dedo, los problemas existen y la pobreza material de nuestros vecinos es real, pero ¿quién mide la riqueza de la voluntad? Grandes ciudades en el mundo se han levantado con la fuerza de unos pocos que en tierras aparentemente infértiles, lograr cosechar la riqueza, el bienestar y la felicidad.

La comuna de Alto Hospicio tiene un potencial enorme para crecer y convertirse en una ciudad de primera categoría, si tiene como ejes el desarrollo sustentable, la energía limpia, los empleos verdes, un transporte público capaz de conectar a los ciudadanos, y servicios sociales de la más alta calidad. Pensar en Alto Hospicio como una comuna para lamentarse es ser ciegos ante las posibilidades latentes.

Las ciudades en el desierto tienen un capital enorme desarrollo sostenible, sólo nos hace falta poner en valor los ejes estratégicos y el capital humano necesario para llevar dichos proyectos acabo. Para ello pensar en gobernar la ciudad en vez de administrarla es esencial, de lo contrario tendremos como hasta hoy un trayecto mediocre y sin avances sustantivos.

Tenemos un sueño, un futuro, y de nosotros depende avanzar hacia el objetivo. Alto Hospicio pasará a convertirse en la primera ciudad sustentable de nuestro país, ese será nuestro compromiso.

La ruptura de la confianza pública

La ruptura de la confianza pública

Reflexiones para cambiar Chile.

Las últimas encuestas realizadas por Adimark, CEP, CERC, entre otros. Nos demuestran la grave situación de legitimidad política que vive nuestro país. Las personas han perdido lo que yo llamo la “confianza pública”, y esto pone de manifiesto la incubación de una crisis social de grandes proporciones. Para un Chile que se ha olvidado de construir ciudadanía y ha dejado en manos del mercado y su modelo hegemónico, el control absoluto de todo país en sus diversas dimensiones institucionales y territoriales.

 

¿Qué es la confianza pública? Es el vínculo de los individuos con la sociedad, la expresión de voluntad de las personas respecto del Estado. Una idea que proviene de la tradición republicana donde las personas construyen comunidad y se preocupan (del discutido) bien común.

 

Como nos señala Zygmunt Bauman la modernidad representa entre otras cosas, la ruptura de la relación entre el proyecto individual y el proyecto colectivo. Sólo nos queda el primero, pues lo colectivo ha quedado en un proceso histórico relegado y debilitado por las fuerzas del modelo neo-liberal que transforma a quienes fueron participantes de sus comunidades, en meros clientes.

 

A todo nivel, desde el psicológico hasta el sociológico, la práctica costo-beneficio es la dominante en las relaciones sociales que establecemos. Las políticas públicas focalizadas y tan aplaudidas por los gobiernos de la concertación y la derecha se construyeron desde la lógica de la eficiencia económica y no desde la cualidad social. Fieles creyentes de las recetas entregadas por el FMI y el Banco Mundial, somos los mejores alumnos de un modelo desigual desde lo económico, social y territorial. Pero nada de lo que digo es novedoso, aunque sus consecuencias humanas son aún invisibles, nuestra sociedad chilena, y también la global pasa por un periodo donde lo que llamamos confianza pública ha perdido sentido absoluto y el valor hacia los otros sólo se manifiesta en la ecuación sobre los resultados que me produzcan algún beneficio.

 

Nuestra incapacidad de pensar la sociedad nos ha traído hasta aquí, y es tarea de nosotros revertir aquello desde muchos frentes: la movilización, social, la producción de pensamiento, la estrategia política Debemos re-educar a quienes sacan cuentas alegres por los porcentajes de adhesión de un gobierno, pero no son capaces de presentar una alternativa política que conquiste, nunca mejor dicho, la confianza ciudadana.  

 

No sólo recuperamos la confianza pública refundando nuestro modelo institucional, aquello es necesario como parte de una etapa, pero no es lo fundamental. Ya que cuando miramos otros países con modelos institucionales diferentes vemos las mismas debilidades, los mismos problemas, las mismas inseguridades que se manifiestan en la calle y comienzan en el otro lado del atlántico a mostrar los primeros signos de la crisis, no de la económica, sino de la social. Hace falta entonces ir más allá y avanzar en una alternativa política que transforme nuestro modelo económico y social. Una alternativa articulada en un discurso que apela al compromiso ciudadano, a la mayoría social, al debate de las ideas y manifestación como forma de presionar los cambios necesarios.

 

No sirven nuevas constituciones si es para administrar más de lo mismo. No sirven otras fórmulas electorales si es para continuar gobernando un sistema chileno del miedo. Miedo a enfermar, a educarnos, a vivir en nuestros barrios. Nuestro deber es pensar en los cambios democráticos como un vehículo de algo más profundo.

 

Un nuevo modelo económico y social que se encuentre bajo el marco de la sustentabilidad ambiental, del respeto por nuestra tierra; la sustentabilidad social que encuentre la igualdad y el bienestar de las personas, donde derrotemos la lógica del miedo; y la sustentabilidad económica que busca en el mercado una manera administrar nuestros recursos sin necesidad de explotarlos hasta la saciedad o crear ficción para las ganancias desproporcionadas de unos pocos en desmedro de una mayoría. Los desafíos son muchos, así como muchas las ideas para avanzar. Ahora nos toca actuar con coherencia y avanzar hacia la recuperación de la confianza y la construcción de una nueva sociedad.

 

 

 

Queridos amigos y amigas:

 

En la capital de nuestro país las cosas parecen increíblemente distintas a las de nuestra ciudad, de nuestra región que lejos parece ver otro Chile. Aquí ellos tampoco nos ven a nosotros, y cualquier mención hacia el norte es para hablar del cobre, los autos o las drogas. Es inevitable concluir, que nuestro futuro pasa por nosotros mismos, que lo que se construye día a día no tiene más obreros que nuestras manos e intelecto, para hacer de nuestras vidas algo mejor y disfrutar de la felicidad.

 

Sin embargo el proyecto individual no es lo único que nos hace libres, no es lo único que nos hace plenos. Es en la comunidad, y ésta una más humana y feliz, donde podemos desarrollar y cimentar el futuro de nuestros hijos. Por ello, es que continuar mirando hacia al lado es un error terrible. Enfrentar el presente con valentía y coraje es lo que debe mover nuestros cuerpos y mentes cada mañana, esperando que al final del día, por muy cansado y adoloridos, nuestra sonrisa nos brinde la satisfacción plena de dar todo lo que de nosotros dependía, por nosotros mismos y por la comunidad a la que pertenecemos.

 

La decisión de presentarme como candidato a concejal, es la consecución lógica de las aspiraciones más nobles para mi comunidad. Ser un aporte valioso a su desarrollo sustentable y el bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas es aquello que me motiva íntimamente.

 

Pero los sueños no se concretan en solitario, los sueños colectivos deben tener la misma firma. Convencido de ello, es que les pido su apoyo, les pido que sean parte de un equipo humano empoderado de un proyecto no para ganar, sino para cambiar. Cambiar nuestra forma de hacer ciudad, nuestra forma de pensar el desarrollo, nuestra vieja forma de hacer política con la calculadora electoral y poner el corazón en batallas épicas que parecen imposibles.

 

Un pequeño puñado de hombres y mujeres pueden cambiar el mundo si se lo proponen, pueden derrotar a los ejércitos de la codicia, de la corrupción, de la traición a nuestra gente que ve como cada cuatro años se les promete y se les defrauda, todo al mismo tiempo.

 

Cuando nací me dijeron que moriría, cuando estaba en el colegio me dijeron que no estudiara, cuando estaba en la universidad me dijeron que estudiar fuera del país no era un opción para mí. Nada de eso fue cierto. Nadie puede decirnos hasta donde podemos llegar. Sólo nosotros definimos nuestro camino, si estamos convencidos de la nobleza de nuestro objetivo.

 

Quiero invitarles a unirse a mí en está batalla que muchos consideran imposible. Una batalla donde las armas son la innovación, el compromiso, la inteligencia, la capacidad de escuchar a otros y otras, la facultad de hacer lo imposible.

 

Por todo esto, es que…                                          

 

 

 

 

 

GONZALO PRIETO NAVARRETE

Candidato a Concejal

Tenemos porque luchar

Cuando las estadísticas deciden qué es, o no es en el mundo actual. Nos parece que todo se simplifica, que todo se explica en porcentajes y que la sustancia queda ajena a todo análisis, a una reflexión más mesurada y profunda de la realidad en la que estamos sumergidos, pero de la que también somos participes.

 

La imagen inmediata, el posteo en 140 caracteres, es el cuento breve de la cultura resumida en la que estamos inmersos, donde los alumnos no entienden lo que leen y los profesores no saben lo que enseñan. Nos endeudamos para sentirnos bien, para borrar la fatalidad del peso de un sistema que parece no dar chance a la felicidad. ¿Será todo esto verdad?, o sencillamente exagero en una reflexión que tiene poco en su haber y mucho al debe.

 

Nuestra falta de confianza se encuentra presente en todo. Le va bien a los programas de denuncia, porque parece que devela aquello que siempre pensamos, pero nunca se comprueba. Un país descontento y con ganas de encontrar al mesías prometido que le saque de todos sus problemas.

 

Culpamos a todos y a todas de nuestras desgracias, pero no hacemos nada por comprometernos, nada por transformar nuestra realidad. Nos olvidamos que somos parte de una comunidad y quienes promueven una sociedad más colectiva y humana, se olvidan que aquello se hace con todos y no tirando de algunos pocos.

 

Los otros, los “que mandan” gozan de constatar día a día su tesis funesta: “somos tontos y nos deben decir qué hacer y cómo”. Sin embargo se encuentran incubando una sociedad que hace cuello de botella y estallará de un modo u de otro.

 

¿Qué haremos nosotros? Teniendo porque luchar, porque comprometernos y trabajar juntos. No basta con quejarnos, no basta con deprimirnos y escapar en el televisor o en internet. Podemos, debemos levantarnos y cambiar. Cambiar nosotros mismos y cambiar como sociedad, hacerla más humana. No hay que esperar a que otros lo hagan por nosotros, pues nadie lo hará.

 

Tenemos porque luchar, quien lo dude, le invito a verse a la espejo, le invito a ver al primer niño cerca. Se darán cuenta como yo, que vale la pena, pero por sobre todo, que somos capaces de hacerlo. 

La decisión del Príncipe

La decisión del Príncipe

A casi 500 años de cumplirse el aniversario Nicolás Maquiavelo, imagino qué consejo le daría al “Príncipe de Chile”. Es imposible saberlo, pero una reflexión temprana sobre la candidatura de Claudio Orrego, no queda fuera de lugar en el actual devenir político de nuestro país.

 

Yo no conozco a Claudio Orrego, sólo lo he visto en televisión y he escuchado de él. Eso me convierte en la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas del país que pudieran tener la misma información al respecto. El tema es que “el príncipe” se ha embarcado en la travesía más difícil, pero una de las más heroicas del Chile actual. Tener aspiraciones presidenciales, y competir contra a élite de la clase política de la centro-izquierda. Esto, a lo menos merece nuestro más profundo respeto, ya que aún hay gente con voluntad de atreverse en un panorama gobernado por la razón política, y no por la convicción política.

 

El ex – alcalde ha declarado firmemente querer representar a su partido e interpretar una visión de una parte de los chilenos, esperando encantar al resto en lo que queda hasta el 2014. Aún nos falta por conocer su opinión en muchas materias, pero lo que no le falta a este señor, es coraje a la hora de seguir sus ideas. De eso en nuestro país queda poco, muy poco. Y debemos cuidarlo y ojalá producirlo en cantidades industriales.

 

Vemos como en muchos otros países no existen problemas en proclamar a los candidatos mediantes procesos democráticos. Y para quienes se les haya olvidado, ese proceso es una elección, y no una declaración armada a hurtadillas.

 

Un país como Chile, que tiene aspiraciones de Estado desarrollado, no puede sino hacer honor a dicha etiqueta dirimiendo sus conflictos, acuerdos y candidatos de modo democrático. Lo contrario, es no comprender lo que nuestro país ha intentado decir durante este último periodo de la historia (y en otros). Nuestra sociedad cree en la democracia, pero en la democracia con transparencia, no procedimientos truchos y a cuatro paredes.

 

En el país aún impera el criterio de un pequeño grupo de personas, que una vez más, la arrogancia de querer decidir por el resto de las y los ciudadanos a través de la razón estadística, en vez de la legitimidad del voto popular, hace peligrar la opción de un gobierno como alternativa a la derecha. Parece no aprender las lecciones de la última elección presidencial, donde la ciudadanía castigo firmemente el compadrazgo, el cuoteo, la chica, la calculadora, el mal hacer en política.

 

Es por ello que quienes creemos firmemente en la democracia, debemos defenderla como método y como ideal.

 

La convicción y la coherencia son valoradas por la sociedad de tal forma, que es perjudicial para todas y todos los candidatos a la presidencia de la República, faltar a estas premisas, pues se corre el serio peligro de ser castigado.

 

 

Desconozco aún si Claudio Orrego es el mejor candidato para el 2014, al igual que no supe si lo era en su minuto Marcos Enriquez-Ominami. Pero quedó claro, que de no ser rigurosos con los procesos democráticos, y volver a fallarle a las aspiraciones ciudadanas. Estaremos arriesgando una vez la alternativa política para nuestro país.

 

En mi opinión, un proceso democrático y de elecciones primarias, es el mejor método para elegir a nuestro candidato o candidata presidencial. Es la forma en que la acción coherente, será la tarjeta de presentación más adecuada para pedirle al pueblo de Chile, que confié en nosotros para llevar al país por la senda de un desarrollo con bienestar social y cada día más igualitario para todos. 

IMPUESTO A LOS COMBUSTIBLES: ¿Impuesto verde?

IMPUESTO A LOS COMBUSTIBLES: ¿Impuesto verde?

La reforma tributaria trae a colación diversas discusiones relacionadas con el cambio en las reglas del juego. La UDI ha señalado que estarán dispuestos a apoyar la iniciativa del ejecutivo (la cual se desconoce aún) siempre y cuando se elimine o rebaje el impuesto a los combustibles. Sin embargo algunas voces, entre ellas el ex – ministro de Hacienda Andrés Velasco, señalan que sería un error dicha cuestión por ser el impuesto a los combustibles un impuesto verde.

Creo preciso abordar la discusión y conversar sobre qué es un impuesto verde,para qué sirve y si realmente el impuesto a los combustibles chilenos actúa como tal o esto es sencillamente una discusión semántica que esconde otro tipo de convicciones económicas. 

Un impuesto verde es un instrumento económico que vía tributaria viene a compensar las externalidades negativas del mercado en un área específica. En éste caso, el uso de combustibles, sobre todo para el transporte público y privado en nuestro país tiene claramente externalidades negativas desde un punto de vista ambiental. La utilización supone contaminación entre otras cosas por la emisión de gases. Lo que se quiere explicar de manera práctica, es que el impuesto a los combustibles que tenemos Chile, sirve para compensar dicha externalidad pues a mayor cantidad  de consumo, el usuario (es decur nosotros y algunas empresas dedicadas al transporte) pagan más. Lo que parece ser, es que se aplica una regla internacional común: el que contamina, paga. 

Esto, desde mi punto de vista, es un engaño. Los impuestos verdes también tienen otras características, que significan que dicha recaudación se utiliza para la compensación de externalidades negativas a través de los presupuestos nacionales, regionales o locales, pudiendo así, hacer efectiva la mitigación del daño. En el caso chileno esto no es en modo alguno de esta manera, porque nuestra constitución prohíbe el uso de los impuestos que se recaudan para la afectación de cuestiones particulares  (con algunas excepciones como las fuerzas armadas) y por lo tanto, la plata va sencillamente al fondo común.

Sería muy fácil comprobar que lo que se recauda por concepto de impuestos a los combustibles no se utiliza en absoluto en la misma proporción para crear políticas públicas de mitigación ambiental. Nuestro transporte público en todo el país es por lo menos bastante malo, por lo cual si nos atenemos al argumento anterior, el impuesto a los combustible no cumple con las características de un impuesto verde.

Dicho lo anterior, el espíritu de un impuesto ambiental se hace cargo de tres cuestiones: la sostenibilidad ambiental, la sostenibilidad económica y la sostenibilidad social. El impuesto a los combustibles no cumple ninguna de esas tres variables. En primer lugar, porque no fue creado con ese fin; en segundo lugar, porque socialmente crea desigualdades, como el hecho de que las grandes empresas están exentas o se les devuelve dicho gasto. Por lo tanto como es usual en nuestro país, la mayoría, los ciudadanos, son los que pagan altos impuestos en esta materia.

Pero entonces, ¿se debe cobrar o no el impuesto a los combustibles? Políticamente parece muy impopular decir sí, se deben cobrar, pero es un engaño disfrazar el argumento diciendo que es por un tema ambiental, porque lo que realmente sucede es que cualquier impuesto tiene como fin principal recaudar, y es precisamente eso lo que se ha pretendido con su creación.

La reforma tributaria debe por supuesto contemplar la implementación en el sistema de impuestos verdes y otros instrumentos económicos para mitigar los daños ambientales producidos por personas y empresas. Ello requiere un cambio constitucional en la materia para hacer efectivo que los recursos recaudados vayan directamente al fin que se pretende perseguir. De lo contrario podríamos caer en situaciones complicadas de solapamiento o impuesto mal diseñados e implementados.

El sistema tributario debe resolver la situación de desigualdad en la que estamos y debe ser capaz de proteger nuestros recursos ambientales presentes y futuros.

Nuestra demanda de combustible irá creciendo en la misma proporción del crecimiento económico y debemos buscar fórmulas que equilibren las tres “S”. Sostenibilidad ambiental, social y económica. 


DESCENTRALIZAR PARA AVANZAR

DESCENTRALIZAR PARA AVANZAR

El desarrollo regional es un proyecto regional”

Patricio Aylwin Azocar, Presidente de la República de Chile 1990-1994

Campaña presidencial en 1989 en la ciudad de Concepción capital de la Octava región del Bío Bío.

 

La frase antes descrita es muy clara, si no son las propias regiones las que construyen un proyecto político que avance de manera sistemática a un proceso de regionalización en Chile, donde la descentralización sea no sólo política sino también económica y social, no podremos esperar nunca que desde el centro del poder se realicen cambios sustantivos en la materia.

 

Por ello las movilizaciones de la región de Aysén deben ser fortalecidas desde todas las regiones del país, porque sin lugar a dudas son la punta de lanza de un movimiento no sólo regional, sino nacional por la regiones. He señalado en ocasiones anteriores la necesidad de descentralizar Chile, los argumentos son de diversa índole, pero lo que podamos decir en términos teóricos sobre lo bueno que es defender nuestro punto, hoy cumple un rol de segunda línea – pero no significa que no importe – dejando como motor principal del cambio a la fuerza de los ciudadanos que se reúnen en torno a un objetivo común: mejorar las condiciones de bienestar y calidad de vida para sus territorios.

 

Muchos pensarán o preguntarán abiertamente, ¿por qué Aysén?, ¿ellos deben tener privilegio sobre otros?, ¿Dónde queda la igualdad entonces?. Las respuestas a éstas preguntas las encontramos en el análisis objetivo de la desigualdad territorial de nuestro país. Un país excesivamente centralizado que traslada todas las oportunidades, económicas, sociales, educacionales, culturales, entre otras a ciertas ciudades del país, principalmente a su capital. Un criterio sin duda que responde a las más antiguas lógicas de hacer prevalecer un Estado unificado que no reconoce diferencias, ni cualidades. Todos somos chilenos por igual. Aquella es una frase hecha, pero sin contenido alguno, prueba de ello la podemos encontrar en una serie de datos que comparan el PIB, los niveles educacionales, las tasas de morbilidad, el desarrollo tecnológico, la creación de capital cultural, las infraestructuras.

 

Estamos incubando un sistema político y económico que no sólo divide a las y los ciudadanos entre clases, también las divide según dónde viven, y esa segregación es la que termina por estallar en movimientos sociales que buscan equilibrar la balanza y luchan por defender derechos políticos y sociales para sus territorios.

 

Quienes pensamos en las regiones y tenemos un compromiso con ellas, no podemos dejar de estar ausentes desde todos los frentes para apoyar a Aysén. Porque al apoyar la causa noble de una de las regiones más extremas de Chile, estamos apoyando a todos los chilenos, a su derecho a vivir dignamente no importa donde elijan vivir. No se trata de privilegios, sino de igualdad de oportunidades a partir del reconocimiento de las diferencias.

 

Hoy todos somos Aysén, porque todos somos Chile.

 

Pincha aquí petitorio del movimiento.

Wake Up Iquique !!!

La ciudad de Iquique es capital regional y contribuye con el mayor porcentaje de la creación de riqueza de la región. Una región marcada por la actividad minera, comercial y de servicios. Sus ciudadanos, iquiqueñas e iquiqueños venidos de todas partes parecen sentir con pesar como se construyen día a día grandes edificios, pero no parecen avanzar las obras públicas, la mejora en la salud o la educación, el acceso a mejores servicios. En resumen el crecimiento es para algunos pocos y no para todos.

 

Iquique duerme, duermen las ideas, los liderazgos responsables y la capacidad de reinventar una ciudad llena de posibilidades sin aprovechar. Sin lugar a dudas el estado de letargo de la clase política y empresarial de la ciudad contribuye a que la innovación no sea parte de nuestro ADN como comunidad y se prefiere la acción mediocre y poco acertada de autoridades y empresarios carente de toda visión global de una ciudad y una región.

 

Es fácil entonces caer en el populismo, ese que con tanto trabajo costó derrotar, el que construía parques pero que dejaba de lado a los consultorios. Hoy al más puro estilo del “pan y circo para el pueblo” celebramos la llegada de los artistas, pero desconocemos qué se hace para solucionar los problemas de la basura, el agua, el transporte público, la seguridad ciudadana.

 

Las y los iquiqueños sin importar procedencia y residencia deben ser capaces de romper con el estado de inmovilidad y despertar a la ciudad. Atrevernos a liderar una nueva ciudad que aproveche todas aquellas ventajas comparativas e invente nuevas. Todos somos responsables de aquello y no hay salvador único que nos saque de los problemas.

 

La ciudadanía constituye un sentido de responsabilidad. Esa responsabilidad es de todos y cada uno. No podemos simplemente delegarla en una elección, pues un Alcalde no nos salvará de todos los males. La reinvención de nuestra ciudad es un esfuerzo colectivo y constante por querer tener un lugar para vivir con calidad de vida, sustentable y con futuro para todos aquellos que están por venir.

 

Despertar nuestra ciudad requiere que nosotros también despertemos y podamos convencernos de que es posible una ciudad mejor.

 

Por un servicio de transporte Iquique Hospicio digno

Por un servicio de transporte Iquique Hospicio digno

Iquique es la única ciudad del país que no tiene regulada su locomoción colectiva, lo que parecía una cuestión a la que estamos acostumbrados hoy es la pesadilla diaria de miles de ciudadanos que utilizan el “servicio” para ir a trabajar o volver a sus hogares.

Cada día la espera se hace eterna, hasta más de una hora tienen que esperar para que un colectivo o taxi lleve a Alto Hospicio las personas. La falta de regulación evidente permite que se haga caso omiso de la obligación de llevar pasajeros en caso de estar disponibles, estos sencillamente se coluden para llevar a las personas sólo al sector que ellos definen y por ende el cobro es más caro. Personas me contaban que llegaron a cobrar hasta 3.000 pesos por pasajero al sector de la Pampa.

Es de conocimiento público que entre las 23:00 y las 00:00 horas los choferes se estacionan en la calle Orella con Pedro Prado con el fin de cobrar más caro después de pasada la media noche, privando de servicio y claramente en un acto que por los menos es reprochable desde el punto vista ético. Pero pocos son los que levantan las voz, incluso viéndose violentados verbalmente por los choferes increpados. Es imprescindible denunciar a carabineros y al Ministerio de Transporte el abuso sistemático que sufren los ciudadanos de Alto Hospicio. Es muy triste darse cuenta que sus propios vecinos en la mayoría de los casos, porque muchos choferes son residentes de la comuna, se prestan con premeditación para acometer este acto de injusticia y violencia contra las personas que lo único que quieren es volver a sus casas.

Es urgente entonces la denuncia a cada uno de los choferes que se niegan y se coluden contra los pasajeros, como así también la exigencia a la autoridad de poner orden al sistema de transporte público que realiza el trayecto Iquique – Alto Hospicio – Iquique donde se garantice la seguridad del servicio, que se respeten los precios (y con ello se deben regular todos los precios a todos los sectores de la comuna) y que se fiscalice el cumplimiento de la norma. Debemos tener líneas con el fin de regular y ordenar el sistema de transporte. Lo que no puede seguir sucediendo es que se siga abusando de las personas con una necesidad básica atendiendo las condiciones geográficas que hacen aún más extrema la situación.

No estamos solos y sabemos que muchos más ya denuncian la situación, ahora esperaremos a ver quienes le ponen por fin el cascabel al gato con sentido de servicio público y no sacando cuentas electorales.

Tarapacá: Ideas para la región

El reencuentro con mi ciudad y mi región ha sido muy grato en lo emocional, pero debo reconocer que algo decepcionante en lo que respecta al supuesto avance de la ciudad, a ese llamado desarrollo. No cabe duda que hay cosas que han cambiado, el avance de la construcción, los servicios, el ocio producto de un incremento notable tanto en los niveles de creación de empleo como así también la capacidad de poder adquisitivo de los habitantes de la ciudad a través del endeudamiento. La minería es un motor esencial para comprender la explicación socioeconómica de los cambios. La pregunta es: ¿Qué le pasa a nuestra ciudad y región? Cuando teóricamente tenemos más recursos, estos no son  utilizados para lo que algunos entendemos como prioridades, con un enfoque orientado al desarrollo a escala humana, más que al sólo crecimiento económico.

En las diversas conversaciones que he ido sosteniendo con algunos amigos y amigas interesadas por el presente y futuro de la región, hemos ido construyendo un diagnóstico que pasa entre otras cosas, por la deficiente capacidad de el sector público de acometer los cambios necesarios, o mejor dicho, ese sector público está acostumbrado a una gestión basada en el avance lento de los cambios. Los liderazgos están más preocupados de figurar en los medios que proponer transformaciones en beneficio de las y los ciudadanos de la región.

Cuando las instituciones no cumplen su rol de potenciar el desarrollo, y el mercado sólo pone sus esfuerzos en ganar más dinero, sin existir un equilibrio que permita el desarrollo local volcándose hacia una mejor calidad de vida para las personas, surge la necesidad de plantear iniciativas que contribuyan desde una mirada colaborativa a impulsar proyectos novedosos y no tan novedosos, pero que cuenten con la pasión de llevarlos a cabo con garantía profesional sobre los mismos.

Más allá de las elecciones, más allá de los intereses, más allá de los cierres de año y las memorias, debemos tener convicción de aspirar más allá de lo posible y atrevernos a generar ideas para la región con la única motivación de avanzar en mejorar día a día la calidad de vida de las personas, de proponer y concretar oportunidades. Todo esto debe ser puesto en valor y concretarse a través de un grupo de personas, profesionales, técnicos y líderes ciudadanos de toda índole que estén dispuestos a poner su esfuerzo y su intelecto al servicio de la región. En esa tarea realizo mi compromiso.