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Nuestras Conversaciones, el blog de Gonzalo Prieto

Para Gobernar Tarapacá

Para Gobernar Tarapacá

Para gobernar Tarapacá debemos llegar a la convicción de que la región necesita un cambio profundo en cómo entiende el gobierno local. Esto último constituye el corazón de la actividad pública, puesto que el municipio es la institución más cercana a los ciudadanos frente a sus demandas y problemas.

 

Por más de cuarenta años la región en su principal ciudad capital, Iquique, ha tenido el desarrollo de un fenómeno que por lo menos es insólito. El caudillismo e intercambio del poder municipal en dos personas. Dicha cuestión si bien requiere un análisis profundo de los ¿por qué? Es necesario instalar una discusión respecto a cómo se construye una alternativa política municipal para una ciudad y una región que necesita que los énfasis del gobierno local cambien sustancialmente.

 

La región de Tarapacá y la ciudad de Iquique, como así también sus otras comunas, presentan claros procesos de desigualdad, que responden por una parte a la situación general del país y por otra a la gestión local que se ha realizado en la región.

 

Cabe preguntarnos ¿qué tan importante es el crecimiento?, cuando dicho crecimiento no se manifiesta en la calidad de la educación municipal, la prestación de los servicios de salud, una ciudad carente de política en materia de transporte, energía, medio ambiente, trabajo, planeamiento urbano, entre otras. Frente a las críticas los Alcaldes se defienden con un argumento, que por una parte es sólido, pero en mi opinión insuficiente. Dicho argumento señala el exagerado centralismo del sistema chileno, las escasas competencias que tienen los municipios, eso es cierto, pero también es cierto que en la región de Tarapacá y en especial en la ciudad de Iquique se ha administrado para los que tienen menos y se ha gobernado para los que tienen más.

 

Iquique ha crecido, sí, pero para quién. Mientras continúan levantándose edificios modernos en la costa, la ciudad sigue con escuelas municipales que tristemente marcan en mediciones como el SIMCE o la PSU. Hacemos festivales para incentivar el Turismo, pero dejamos en el abandono los barrios que necesitan de un gobierno local potente y que les brinde la seguridad que hoy no tienen.

 

Las contradicciones de un modelo central son patentes. Tenemos consejeros regionales sin ninguna legitimidad ciudadana, decidiendo miles de millones de pesos. Mientras los gobiernos locales gritan en la prensa por tendido eléctrico.

 

Se trata entonces de que antes de pensar en ¿quienes?, debemos tener un debate profundo sobre el cuales son los proyectos que tenemos para una región que ya no resiste los discursos de siempre y requiere una mirada progresista, regionalista y verde. Que tenga como objetivo una descentralización fuerte para regiones y comunas. Pero que en el modelo que aún existe tome una hoja de ruta pensando en el bienestar de toda una población.

 

Consensos necesarios para un debate municipal.

 

En mi opinión debemos llegar a un consenso básico que encause la discusión municipal, y que sean herramientas básicas para un acuerdo electoral futuro. Como he dicho antes, no podemos pensar en quién si antes no nos hemos puesto de acuerdo en cuáles son los desafíos que queremos abordar para la región de Tarapacá a través de sus gobiernos locales. Lo que sigue lo escribo pensando particularmente en la ciudad de Iquique.

 

  1. Municipalidad, una institución fuerte, ágil y al servicios de las y los ciudadanos. Reorganizar las prioridades municipales desde una perspectiva progresista, regionalista y verde necesitamos reflexionar y escuchar a los ciudadanos sobre qué esperan de ella. Pero básicamente debemos esperar que exista un espacio físico propio para las gestiones institucionales. Ello no requiere necesariamente un municipio más grande, pero si más eficiente.

  2. Desarrollo sustentable para el gobierno local. Iquique necesita transformar su modelo de desarrollo, dependiente absoluto de la actividad minera y con participación más baja de otras actividades como el turismo o la zona franca, entre otras. La sustentabilidad contiene tres características: económica, social y ambiental. Poner en sinfonía estas tres cuestiones son claves para pensar un nuevo desarrollo local en la ciudad. El ejemplo más común de ello es que no sólo necesitamos empleos, sino mejorar la calidad de dichos empleos.

  3. Educación, Salud y Planificación Urbana como objetivos inmediatos. La clave de cualquier proceso de desarrollo humano está en el bienestar de su población. Por ello requerimos de un gobierno local que comience la revolución por la educación municipal de calidad y una salud a la altura de que la gente necesita. No podemos cambiarlo todo, pero las prioridades pueden ser el camino y el liderazgo político la influencia necesaria para concretar los objetivos. Respecto de la planificación urbana. La ciudad de Iquique requiere un profundo debate que garantice la protección patrimonial, la reducción de emisiones, la organización amable de la ciudad (aquí hablamos de transporte público entre otras cuestiones) y detenga la segregación residencial que deja a los que tienen menos en el abandono.

  4. Gobernar con transparencia y profundización de la democracia. Los municipios cuentan con una serie de instrumentos que permiten profundizar la democracia y deben estimular el debate y la participación ciudadana en las decisiones. Ejemplos no sólo los tenemos en Porto Alegre, sino también en las mismas comunas chilenas donde algunos Alcaldes han puesto a consulta temas relevantes para sus ciudadanos. No sólo requerimos nuevos líderes en las instituciones públicas, también en los gremios, sindicatos, asociaciones de todo tipo. Pues la alternativa debe construirse desde todos los frentes posibles.

  5. Desarrollo económico local con perspectiva humana. Iquique debe potenciar sus empresas y sus fuentes de ingresos, pero no a cualquier costo y menos aún bajo cualquier condición. Como ya señalamos la sustentabilidad requiere una mirada multidimensional que se basa en garantizar temas como seguridad laboral, protección social, salarios de calidad y una responsabilidad social que sea coherente con los objetivos que agentes públicos, privados y ciudadanos han acordado.

 

De los consensos anteriores, de los cuales podemos debatir si se deben agregar más o menos, debemos ser capaces de construir un programa en conjunto que ofrezca a la ciudadanía, un cambio de modelo en la manera de hacer las cosas. Hay muchas cosas que se nos quedan en el tintero, tal vez muchas de gran calado, pero para eso estamos aquí, para tener un debate abierto, honesto y sobre todo con la convicción de hacer de nuestra ciudad y región un lugar digno para vivir y del cual estar orgullosos.

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