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Nuestras Conversaciones, el blog de Gonzalo Prieto

Iniciativa Popular de Ley en Chile… ¿Cómo profundizamos la democracia?

Iniciativa Popular de Ley en Chile… ¿Cómo profundizamos la democracia?

Muchos países del mundo han adoptado ya hace mucho tiempo lo que entendemos por iniciativa popular de ley, una alternativa que busca que las y los ciudadanos puedan presentar ante el Estado reformas, ideas que consideren relevantes para el territorio nacional donde se encuentran. Este modelo de participación ciudadana parece en un primer momento atractivo e interesante para la democracia Chilena, si pensamos que muchas de las leyes que actualmente son vetadas por sectores políticos, una iniciativa popular puede ser el empuje para dinamizar el pesado andamiaje legislativo.  

La presidenta Michelle Bachelet ya ha dado curso a este proyecto de ley en el marco de su “gobierno ciudadano”, este tipo de iniciativas que si bien parecen en el discurso toda una novedad y demostración de avance en la profundización de la democracia, a mi entender también suelen ser productos baratos para cambiar en el juego de negociaciones de otros proyectos de ley.  Sin embargo lo de fondo no es la cuestión de si tenemos o no iniciativa, sin lugar a dudas si este proyecto fuera una realidad abriría la puerta a proyectos simbólicos como el aborto, pero también abriría la oportunidad a otros novedosos que siquiera están en nuestras tradicionales mentes. Pero cabe preguntarse que es primero “¿el huevo o la gallina?”. 

En mi opinión uno de los problemas de la participación ciudadana no es la inexistencia de los mecanismos para que esta se produzca, sino la formación sistemática de una masa crítica dispuesta a utilizar esos mecanismos e incluso crear otros que le permitan llevar a cabo sus objetivos. Las y los ciudadanos no sólo deben contar con la ley como instrumento de propuesta y cambio, deben estar empoderados de tal forma que esta no se convierta en un espacio muerto dedicado únicamente al corporativismo de algunos sectores, dejando atrás a los sectores populares, menos instruidos y claramente con menos capacidad objetiva de participar realmente de estos mecanismos.  

No puede haber profundización de la democracia si no hay antes una cambio de la estructura social que permita a los que tienen menos oportunidades de acceder a ella. No podemos comenzar los cambios por la periferia si antes no provocamos cambios estructurales en la centralidad, que apunten a profundizar la democracia real. Ya que democracia es también avanzar en reducir la desigualdad, es también que el estado pueda garantizar más bienestar en salud, educación, vivienda y trabajo.  

Contar con una iniciativa popular de ley puede ser sin lugar a dudas un avance pero este no será de fondo si en lo concreto la mayoría de la gente tiene sus pensamientos puesto en no perder el trabajo, en saber como pagará la locomoción de sus hijos está semana, o en que no le alcanza el dinero para este mes. La mayoría de Chilenos y Chilenas tienen estas preocupaciones y la historia nos demuestra que no se puede ser ciudadano (ya lo decía Aristóteles) si no se cuenta con el tiempo suficiente para ejercer tal rol y responsabilidad. El tiempo en este sentido se refiere tanto al espacio temporal en concreto, como así también ese espacio de reflexión que deben tener los y las ciudadanas.

Debemos colaborar y celebrar proyectos de ley como este, pero debemos saber exigir también proyectos que sigan apuntando a cambiar estructuralmente a Chile.

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