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Nuestras Conversaciones, el blog de Gonzalo Prieto

El nudo cultural.

El nudo cultural.

Los desafíos que debe enfrentar nuestra sociedad actual son diversos. En estas líneas me ocuparé de presentar mi reflexión sobre el cambio climático y el nudo cultural – como obstáculo ha soslayar – en una sociedad que envía señales contradictorias donde los intereses económicos, políticos y ciudadanos no llegan a ponerse de acuerdo amenazando las posibilidades de éxito.

 

Hace unos meses atrás veía por televisión un reportaje de la BBC, sobre los problemas del cambio climático. En aquella producción entrevistaban a un filósofo de Cambridge (del cual lamentablemente no recuerdo su nombre), que planteaba una cuestión interesente con la que podemos dar curso a las siguientes líneas.

 

Planteaba que tenemos un mundo que divide a las personas en dos grandes grupos; en un primer lugar, en aquellas que están acostumbrada a gastar más de lo que necesitan, a tener más de lo que requieren, en definitiva una cultura del consumo excesivo he irresponsable de los recursos en todas sus acepciones. En segundo lugar se encontraba la parte del mundo que aspiraba a ser como el primer grupo, y que por lo tanto a pesar de sus limitaciones para serlo como tal, estos reproducían las mismas conductas de consumo, las aspiraciones económicas, sociales llevándonos de esa forma a un incremento exorbitante del consumo de nuestro recurso, para satisfacer nuestras necesidades, en muchos casos necesidades ficticias.

 

Si nos detenemos a pensar en estas cosas, nos encontramos que el planteamiento anterior es bastante inteligible, y que por tanto en este estado de la cuestión, constituye un grave problema, un nudo cultural para llevar a cabo los cambios estructurales necesarios para dar un giro a nuestra manera de vivir en el mundo.

 

El protocolo de Kioto, el informe mundial sobre cambio climático, la película de Al Gore, los frecuentes discursos y acciones políticas en marcha para “detener esta forma de vida” y asegurarnos un nuevo y mejor futuro, chocan con acciones tan simples pero que se multiplican por millones de personas en el mundo entero. No reciclamos, no nos interesa, queremos tener el mejor coche (auto) y conducirlo solo; queremos estar frescos en verano y calientes en el invierno; lo queremos todo, pero no estamos dispuestos a cambiar nada en nosotros mismos. Es más fácil trasladar esa responsabilidad al gobierno, a la economía mundial, a las empresas multinacionales, a cualquiera que no seamos nosotros mismos y nuestra cultura de consumo que convierte día a día el plantea tierra-agua en el basurero del futuro.

 

Todos los responsables mencionados, lo son. Pero si todo lo que se realiza a nivel institucional, empresarial no tiene un correlato en la ciudadanía, en su conducta personal, en los hábitos que permiten que vayamos avanzando en una dirección correcta - esa dirección es vivir en un mundo más sostenible, respetando nuestro entorno y aprendiendo nuevas formas de convivir con él – estaremos realizando esfuerzos en vano, gastando recursos cuantiosos y avanzando muy poco.

 

Es el caso del SIDA, donde el mundo lleva combatiéndolo durante décadas y avanza muy poco debido a cuestiones culturales que no han sido consideradas en los planes de intervención o están siendo considerados hace muy poco tiempo.

 

Es tarea entonces de poner énfasis diversos, apostando también en desatar este nudo cultural, uno de muchos es cierto, pero no por ello menos importante.   

 

La frase todos debemos poner de nuestra parte, y debemos asumir nuestra responsabilidad por los que nos toca, no es una frase hecha en absoluto, es una declamación para todos nosotros (as). Todos podemos hacer algo, porque el mundo se construye desde cada uno y entre todos.

 

Si la humanidad ha sido capaz de llegar hasta donde ha llegado, es porque tiene un potencial increíble de cambio, la cuestión es hacia dónde queremos cambiar.

 

Podemos hacerlo diferente, podemos hacerlo distinto, la pregunta para cada uno de los que leen estas líneas es ¿quieres hacerlo?

 

Mientras escribo estas palabras, me pregunto ¿si vale la pena?,  ¿en qué ayuda esto? Me respondo de inmediato creyendo que en la medida en que todos y todas nos vamos empapando de esta nueva forma de ver y hacer el mundo, iremos dejando el mundo mejor de como lo encontramos[1].

 

 

 

Madrid, Abril 24 de 2009



[1] R.B. Powell. Fundador de los Scouts en el Mundo.

 

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